El SEPRONA de la Guardia Civil, junto con el cuerpo de Agents Rurals, ha desmantelado una fábrica clandestina de medicamentos veterinarios que había en Terrassa y que ponía en peligro la vida de los animales, pero que también podía poner en riesgo a los humanos que convivían con ellos. El operativo, bajo el nombre de "Tilosina", ha acabado con la detención de cuatro personas de entre 42 y 76 años —la mayoría miembros de una misma familia— y la intervención de más de 150 medicamentos ilegales. Además, dos personas han quedado investigadas.

Una empresa con la autorización retirada

Aunque ha sido ahora cuando se ha podido desmantelar este laboratorio, ya hacía tiempo que se habían estado detectando medicamentos ilegales de este tipo. En el año 2016 ya se intervinieron cuatro productos para aves en un operativo en Las Palmas de Gran Canaria que provenían de un mayorista de Badalona, mientras que en 2023 se volvieron a encontrar en otro dispositivo en Sabadell. Ante estos hallazgos, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) hizo que se fuera un paso más allá y que, además de los vendedores, también se investigara al fabricante.

Los investigadores de la Guardia Civil y Agents Rurals descubrieron que estos productos salían de unos laboratorios situados en Terrassa. Se trataba de una empresa que había tenido autorización para fabricar este tipo de medicamento, pero que en noviembre de 2023, por petición de la misma compañía, se le había suspendido. Finalmente, en enero de 2026 se la habían acabado retirando. Aun así, la empresa había estado siguiendo comprando principios activos, elaborando los productos y vendiéndolos.

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Algunos de los medicamentos intervenidos. / GC

Vendían los medicamentos por redes y en círculos de confianza

Entre los medicamentos que fabricaban había antibióticos, antiparásitos, antifúngicos, para tratar infecciones digestivas e intestinales o para estimular el canto de los pájaros. No obstante, en algunos casos los principios activos estaban mezclados en un mismo producto o en un caso en que se etiquetaba como vitamina A había metiltestosterona, un anabolizante que exige prescripción veterinaria. Desde la AEMPS destacan que este tipo de medicamentos ilegales con antimicrobianos no solo pueden afectar a los animales, sino que también se asocian a un elevado número de muertes en personas.

En este caso, sin embargo, los productos no llegaban a venderse al gran público y no se ha detectado afectación en humanos. La empresa los distribuía a sus clientes de confianza o a través de grupos cerrados en redes sociales, siempre con pagos en efectivo o Bizum. Los investigadores comprobaron que en cuatro años habían llegado a realizar cerca de 500 envíos a España, Francia, Alemania, Bélgica, Estados Unidos y Marruecos. En cuanto a los principios activos con los que los fabricaban, los compraban en China o India a empresas sin ninguna autorización sanitaria y ponían en las facturas que eran complementos alimenticios.

Finalmente, el pasado 23 de julio, se realizaron dos registros simultáneos en la fábrica de Terrassa y en un domicilio de Rubí, donde se intervinieron unos 150 medicamentos veterinarios ilegales, cerca de 70 kilos de principios activos, varios teléfonos móviles y 101.305 euros en efectivo. Además, también se encontraron envases vacíos, numerosas cajas y una etiquetadora. Los agentes detuvieron a cuatro personas, de quienes no se ha facilitado nacionalidad ni antecedentes, como presuntos autores de los delitos contra la salud pública, falsificación de medicamentos veterinarios, falsedad documental, contrabando, contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales, contra la propiedad industrial, estafa, intrusismo profesional y pertenencia a organización criminal. Además, dos personas, entre ellas el mayorista de Badalona, han quedado investigadas.

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