Entrar a robar en un lugar cerrado donde las posibilidades de poder huir deprisa y fácil son pocas es mala idea para los ladrones, que se pueden ver acorralados si los descubren. Esto es lo que ha pasado en Girona, donde un hombre de 37 años ha querido entrar a robar en la zona de trasteros que había en el parking comunitario de un edificio. Los hechos tuvieron lugar este pasado domingo, 22 de febrero, cuando alrededor de las dos de la madrugada el hombre accedió al inmueble y se dispuso a forzar la puerta de uno de los habitáculos, pero le salió mal, ya que saltó la alarma que tenía conectada.
Se esconde detrás de un coche al verse acorralado
Los Mossos d'Esquadra fueron alertados de la situación y dos patrullas de la policía catalana se desplazaron hasta el bloque de pisos. El ladrón, a pesar de sus intentos por huir antes de que llegaran, no tuvo tiempo de conseguirlo y se vio acorralado en el interior del aparcamiento. Al ver que los policías ya estaban accediendo, se escondió detrás de uno de los coches que había allí estacionados como un intento a la desesperada para intentar evitar que lo vieran y pasar desapercibido. No obstante, los policías, después de una búsqueda por el interior del parking, lo descubrieron.
El hombre, con varios antecedentes policiales y de quien no se ha facilitado la nacionalidad, no se lo puso fácil a los policías y volvió a intentar huir, pero finalmente lo pudieron interceptar. Al inspeccionar la zona donde se encontraba el ladrón, allí encontraron dos herramientas, una llave Stillson y una pata de cabra, además de dos puertas de trasteros forzadas a la altura de la cerradura. Por este motivo, el ladrón quedó detenido como presunto autor de un delito de robo con fuerza y por atentado contra los agentes de la autoridad.