Asaltaban violentamente tiendas y estancos, amenazando a los trabajadores con cuchillos, y huían con coches robados que posteriormente quemaban y abandonaban en zonas aisladas para evitar dejar rastro. Este era el modus operandi de una peligrosa banda de atracadores formada por tres hombres y una mujer, de entre 25 y 39 años, que cometieron cinco robos en solo dos días en los municipios de Montblanc, en la Conca de Barberà (Tarragona), y en Belianes, Bellpuig, Anglesola y Verdú, en el Urgell (Lleida). Los agentes de la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra los han podido detener, poniendo fin a estos atracos en serie.
Para desplazarse a los diferentes municipios donde cometían los robos, el grupo primero sustraía coches con la ayuda de unos dispositivos electrónicos que interferían con los sistemas inmovilizadores, que impiden que el motor arranque si no se reconoce la llave. Una vez consumado el atraco, llevaban los vehículos a una zona apartada del Urgell, donde les prendían fuego y los abandonaban calcinándose; este patrón de actuación era muy rápido y sistemático: los investigadores llegaron a localizar seis coches robados en menos de 48 horas que habían sido quemados en la misma zona.

En cuanto a los atracos en sí, el primero lo cometieron en un supermercado de Montblanc. Fue el 16 de marzo a las ocho de la mañana en un establecimiento ubicado en el cruce entre las calles Aguiló y Muralla de Santa Tecla. Uno de los delincuentes irrumpió en el local con la cara tapada y un cuchillo de grandes dimensiones en la mano, y obligó al trabajador a entregarle los cerca de 1.500 euros que había en la caja. A la mañana siguiente hicieron tres robos más, uno detrás de otro, en estancos de Belianes, Bellpuig y Anglesola, en solo un cuarto de hora. El coche que usaron lo incendiaron en las afueras de Tàrrega. Por la tarde, entraron también en una tienda de Verdú.
El atraco de Belianes, frustrado por la estanquera
Tal como avanzamos en ElCaso.com, el atraco de Belianes no les salió como esperaban. Hacia las once de la mañana del 17 de marzo, uno de los hombres del grupo entró en el estanco de la plaza del Mando Serret, con capucha y la cara tapada, esgrimiendo un cuchillo. La propietaria del establecimiento, sin embargo, le plantó cara, incluso lanzándole una caja a la cabeza, como se puede ver en las imágenes de las cámaras de seguridad a las que ha tenido acceso este medio. Entre ella, un comercial y un cliente lograron intimidarlo, y el ladrón decidió huir sin la recaudación. Fuera le esperaba un Seat Ibiza de color negro con el que escaparon a toda velocidad.
Los Mossos relacionaron estos hechos con los posteriores atracos en Bellpuig y Anglesola y, gracias a las imágenes, pudieron identificar al ladrón y ubicar a algunos de los miembros de la banda en un inmueble de L'Espluga de Francolí. El pasado 31 de marzo se hizo la entrada y registro del piso, previa autorización judicial, que permitió hacer la primera detención. En la vivienda también encontraron los dispositivos que usaban para robar los coches, teléfonos móviles y la ropa que llevaban a la hora de cometer los asaltos, y recuperaron relojes y aparatos electrónicos sustraídos.

Paralelamente, se detuvieron dos personas más en Tàrrega, donde intervinieron el coche que utilizaban para realizar las tareas de vigilancia y con el cual abandonaban el lugar donde quemaban los turismos sustraídos. El 9 de abril se realizó la última detención en Cervera. Los cuatro pasaron a disposición judicial, acusados de pertenencia a grupo criminal, robo y hurto de uso de vehículos, robo con violencia e intimidación y daños por incendio.