Los robos en el interior de vehículos en el barrio del Poblenou de Barcelona empiezan a estar a la orden del día. Según ha podido saber ElCaso.com, últimamente se ha detectado un incremento de casos en el frente marítimo, en los alrededores del cementerio y de la entrada 23 de la ronda Litoral, y prácticamente no hay día en que varias personas se presenten en una comisaría de los Mossos a denunciar que han sido víctimas. En la mayoría de los casos, se trata de ladrones que revientan los cristales y revuelven todo su interior en busca de algún objeto de valor, pero que acaban marchándose con las manos vacías.

Aunque no se acaban llevando nada, para las víctimas supone un gran contratiempo. Los daños ocasionados pueden suponer más de 200 euros de reparación y, aunque normalmente son las compañías aseguradoras quienes se hacen cargo, también supone una pérdida de tiempo debido a que el coche queda inutilizado y se tiene que ir a denunciar a comisaría y llevarlo a reparar. Además, tal como ha explicado una de las víctimas a ElCaso.com, puede llegar a suponer un problema psicológico y tener miedo de que algún otro día no vuelva a aparecer el cristal del coche roto. Cabe destacar que aproximadamente el 90% de las denuncias que se reciben son de vehículos a los que han reventado una pequeña ventanilla fija que hay en la parte delantera, junto al retrovisor. Los ladrones buscan este tipo de coches porque es más fácil romper ese cristal y, además, hace menos ruido y pueden pasar más desapercibidos.

Los coches con una pequeña ventana fija al lado del retrovisor tienen más posibilidades de sufrir un robo. / Julio Collado

Un grupo de sintecho y drogadictos, en el punto de mira

Aunque los robos de vehículos son muy habituales en toda Catalunya, en el caso del barrio del Poblenou de Barcelona, el incremento, justo en esa zona junto a la ronda Litoral, está muy relacionado con la presencia de algunos sintecho y drogadictos que malviven en la parte baja de la Rambla, junto al paseo Calvell, y que generan continuas molestias a los vecinos orinando en las fachadas, revolviendo basura y generando sensación de inseguridad.

A pesar de que los cuerpos policiales ya los han tenido que detener alguna vez, los dejan en libertad y vuelven al mismo lugar donde se han instalado. De hecho, en muchos de estos robos ni siquiera quieren robar nada, tal como han explicado fuentes policiales a este medio, sino que el objetivo de estas personas es que los detengan para que así puedan pasar la noche resguardados en los calabozos, donde les dan un bocadillo para poder alimentarse, y también los llevan al médico. En algunos asaltos, incluso, en vez de llevarse algún objeto de valor, sí que han llegado a robar prendas de ropa para poder vestirse o abrigarse.

Interior revuelto de un coche donde han entrado a robar junto al cementerio del Poblenou. / Julio Collado