La Guardia Civil investiga a la propietaria de una residencia canina de Amposta (Tarragona) después de que saliera a la luz todo el horror que vivían los animales que había. Fue una persona quien denunció la posible existencia de animales en mal estado en este recinto que acogía tanto perros como gatos. Agentes del Servicio de Protección a la Naturaleza (SEPRONA) decidieron ir hasta el espacio y rápidamente vieron que la alerta era real. En este sentido, se encontraron con que había un perro muerto que presentaba signos de haber sufrido alguna lesión, así como varios animales que presentaban heridas de diferente gravedad.
Podía acoger 30 perros, pero tenía más del doble
Los inspectores comprobaron que el origen de todo ello era principalmente un exceso de aforo en las instalaciones. Si la residencia podía acoger un máximo de 30 perros, en aquellos momentos tenían 68 acogidos, más del doble del límite admisible. Esto conllevaba que no hubiera espacio suficiente ni ninguna posibilidad de tenerlos todos separados individualmente, teniendo que convivir en los espacios comunes, con el grave riesgo para la salud de los animales, ya que podían contagiarse las enfermedades o los parásitos. Además, también podía provocar situaciones de estrés y agresividad que hicieran que se pelearan entre ellos y se hirieran.
Los agentes también detectaron deficiencias importantes en la gestión y el control sanitario de los animales, sin garantizar una correcta higiene o la atención veterinaria necesaria. Por todo ello, tomaron declaración tanto a la propietaria de la residencia canina como a las personas que había en las instalaciones y se abrió una investigación para esclarecer los hechos. Uno de los perros heridos tuvo que ser llevado a una clínica veterinaria por la gravedad de las heridas que presentaba, mientras que al perro muerto se le hará una necropsia para determinar las causas de la muerte. El caso ha sido puesto en manos de los juzgados de Amposta por un presunto delito de maltrato animal con resultado de muerte.
