Cinco personas que el pasado 1 de mayo salieron a navegar con una embarcación de recreo por la costa del Maresme (Barcelona) acabaron teniendo que ser rescatadas por la Guardia Civil después de quedarse a la deriva. Los hechos ocurrieron cuando faltaban diez minutos para llegar a las doce del mediodía y el motor del barco se averió, quedando tirados a una milla náutica —unos 1,85 kilómetros— de la playa de Mataró y sin posibilidades de volver a tierra firme. Ante esta situación, emitieron un aviso pidiendo ayuda a través del sistema de radio para comunicarse entre embarcaciones y con los servicios de emergencias.
La patrullera Río Santa Eulalia de la Guardia Civil, que estaba haciendo vigilancia del mar a la altura del puerto del Masnou, a unas quince millas náuticas —27,78 kilómetros— de donde se encontraba el barco averiado, recibió el aviso y se puso en marcha para rescatarlos. A pesar de las malas condiciones que había en el mar en aquellos momentos, pudieron ir hasta la embarcación de recreo y acercarse con seguridad. Las olas la habían llevado a unos 500 metros del espigón norte del puerto de Mataró y a unos 300 metros de la playa. A bordo iban cuatro hombres, uno de ellos menor de edad, y una mujer que estaban en perfecto estado.
Remolcados hasta el puerto de Mataró para poder desembarcar
Después de comprobar que, más allá de la avería del motor, no entraba agua y no había ningún peligro de hundimiento, iniciaron su remolque con una cuerda atada desde la parte posterior de la patrullera hasta el barco averiado. Finalmente, después de 50 minutos, en que uno de los ocupantes de la embarcación estaba con un gran estado de nerviosismo, llegaron al puerto de Mataró, donde las cinco personas pudieron desembarcar sin ninguna lesión y sin que fuera necesaria ninguna atención médica, quedando todo en un susto y en una jornada que difícilmente podrán olvidar.
