Los Mossos d'Esquadra han detenido a un joven estafador de Figueres que, en tan solo una semana, con el innovador fraude conocido como "Relay Attacks", se ha embolsado más de 23.000 euros. Se le atribuyen hasta catorce estafas informáticas en las que, después de engañar a las víctimas y obtener sus datos bancarios, retiraba el dinero en efectivo en los cajeros automáticos. No obstante, no se descarta que todavía pueda haber más víctimas que aún no lo han denunciado.
Así es la estafa del "Relay Attacks"
La forma de actuar de este individuo es bastante innovadora comparada con los clásicos métodos de estafa. Este fraude, llamado "Relay Attacks" —"Ataque de relevo" en castellano—, comienza con un SMS a la víctima haciéndose pasar por el departamento de riesgos de su banco. En este mensaje, le facilitan un número de teléfono para que contacte con él y le explican que la seguridad de su aplicación está comprometida y que la debe desinstalar e instalar otra nueva.
El estafador, sin embargo, tiene total acceso a esta nueva aplicación y así puede capturar los datos de las tarjetas de crédito de las víctimas. Con esta información, puede enlazar las tarjetas a su teléfono móvil con un malware y, gracias al sistema NFC para pagar sin contacto, ir a un cajero automático y retirar el dinero en efectivo con el dispositivo. Así, entre el 20 y el 28 de mayo, consiguió hacer catorce reintegros por un valor de 23.150 euros. El botín podría haber sido aún mayor, ya que intentó sacar 6.280 euros más, pero no lo consiguió.
Cazado cuando intentaba retirar más dinero
La Unidad de Investigación de los Mossos de la comisaría de Figueres pudo identificar al estafador rápidamente y el pasado 28 de mayo, lo pudo localizar justo cuando estaba intentando sacar dinero en un cajero. El joven, al ver que lo iban a identificar, intentó escaparse, pero lo pudieron detener. Finalmente, el hombre, de 22 años y nacionalidad española, sin antecedentes hasta ahora, quedó detenido como presunto autor de catorce delitos de estafas informáticas cometidas a personas repartidas por todo el Estado. La investigación, sin embargo, se mantiene abierta para intentar localizar otras posibles víctimas.
