Las prisiones catalanas vuelven a ser el escenario de una nueva agresión. Ayer, viernes 18 de septiembre, un recluso de la prisión de Lledoners, en Sant Joan de Vilatorrada (Bages) agredió a un funcionario y amenazó de muerte a otros trabajadores, asegurándoles que tenía contactos en el exterior que los matarían si él lo pedía. El interno, O. C. G., del cual no se ha revelado más información, dijo que no le importaban las consecuencias que pudieran tener sus acciones y que había "valido la pena" agredir a los trabajadores.
Ataca y amenaza a los funcionarios
Los hechos tuvieron lugar mientras se estaba trasladando al recluso, por indicación de los médicos, a una celda de contención. El individuo se mostró muy agresivo todo el tiempo, desobedecía a los trabajadores y los amenazaba, pero como estaba atado bien sujeto no podía hacer nada. El interno continuó debatiéndose y, finalmente, consiguió liberarse parcialmente. Sin dudarlo, el hombre propinó una fuerte patada en la cabeza de uno de los jefes, e hizo caer al suelo a varios funcionarios.
Después de la agresión no se tranquilizó, más bien al contrario. El preso continuó intentando golpear a los trabajadores, resistiéndose a la retención y amenazándolos de muerte. Llegó a asegurar a los funcionarios que tenía contactos en el exterior dispuestos a matarlos si él se lo ordenaba. Hasta que no consiguieron reducirlo y controlarlo, el recluso continuó amenazando y resistiéndose, y les dijo que le eran absolutamente igual las consecuencias que comportaran sus agresiones.
Situación crítica en los centros penitenciarios
La situación en las prisiones catalanas está completamente desbordada. Hace tiempo que hay problemas en los centros penitenciarios, pero esta semana se ha llegado a un punto crítico. El jueves 17 de septiembre un peligroso prisionero de Mas d'Enric se escapó aprovechando una salida y todavía no ha aparecido. Ayer, viernes 18, un recluso de Quatre Camins mató a su compañero de celda a golpes y lo estranguló con una sábana. Cuando los funcionarios llegaron, el hombre estaba sentado en una silla fumándose un cigarrillo. Desde los sindicatos se denuncia que hay demasiados prisioneros y muy pocos recursos, lo que hace imposible gestionar las prisiones correctamente y pone en riesgo a todos los trabajadores.