Como ya es costumbre últimamente, ayer, 23 de septiembre, hubo una nueva agresión en una prisión catalana. En este caso, un recluso de Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires, insultó a un hombre por ser homosexual y luego atacó a una trabajadora porque no quería obedecer las órdenes de una mujer. El agresor, un hombre magrebí, atacó a varios funcionarios y tuvo que ser reducido para evitar que continuara haciendo daño a otros trabajadores del centro.
Los hechos tuvieron lugar sobre las siete y media de la tarde. Un miembro del personal sanitario de la prisión estaba repartiendo medicamentos cuando el prisionero, S.S.O., empezó a insultarlo con gritos homófobos como "Maricón de mierda", alterando el orden del departamento e intentando incitar a otros reclusos. Los funcionarios intervinieron rápidamente y trasladaron al individuo a una celda, y allí lo abroncaron. Una funcionaria le dijo que no se tolerarían más faltas de respeto, pero en vez de bajar la cabeza y aceptarlo, el interno se indignó. Dijo que a él no le daría órdenes ninguna mujer y, acto seguido, se le lanzó encima.
Mientras otros trabajadores intentaban reducir al agresor, golpeó con el codo a un funcionario. Cuando se le pudo contener, se le trasladó, pero aprovechó este corto trayecto para dar patadas a la trabajadora e intentar morder a otros profesionales que intervenían para evitar que hiciera daño a la mujer. Finalmente, se le pudo contener mecánicamente, tal como ordenó la doctora de guardia.
Problemas constantes en las prisiones
Esta nueva agresión es tan solo un hecho más en unos días convulsos en las prisiones catalanas. Hay prisioneros que estrangulan a los funcionarios, otros reclusos que asesinan a sus compañeros, internos que aprovechan excursiones para fugarse... La situación en los centros penitenciarios ha llegado a un punto crítico y, según denuncian los sindicatos, hay demasiados prisioneros y demasiados pocos recursos, por lo que exigen un refuerzo inmediato de personal y sanciones serias para los reclusos violentos.
