Desde el pasado octubre que los vecinos del entorno de Montjuïc, en Barcelona, sufrían las consecuencias de los arrebatos de un hombre que, según las denuncias de algunas de las familias de la zona, se dedicaba a lanzar piedras contra viandantes, autobuses y, lo más preocupante, contra los niños y las instalaciones de la Escola Municipal Tres Pins, situada junto a los Jardins de Joan Maragall. La situación se alargó durante meses, hasta que, el pasado 19 de enero, los Mossos d'Esquadra pudieron detenerlo, poniendo fin al clima de inseguridad que imperaba desde hacía tiempo.
La alarma la dieron algunas de las familias con hijos pequeños en el mencionado colegio, que habían visto cómo este hombre -de 35 años, sin antecedentes, que malvivía en uno de los asentamientos de chabolas cercano y, parece, tenía problemas de salud mental, según ha podido saber ElCaso.com- había lanzado piedras en repetidas ocasiones contra el autobús urbano de la línea 55, así como contra cualquier persona que pasara por su lado; en este sentido, desde la policía catalana han informado que el hombre, cuya nacionalidad no ha sido comunicada, protagonizó una agresión que catapultó las quejas vecinales a una denuncia formal.
Tanto los Mossos d'Esquadra como la Guàrdia Urbana de Barcelona se coordinaron y activaron un dispositivo de protección por los alrededores de la Escola Tres Pins, al mismo tiempo que hacían redadas por la zona para localizar al hombre causante de estos disturbios, gracias a la descripción dada por las familias alertantes. Durante un tiempo, sin embargo, sus esfuerzos no dieron resultados. Desde el centro educativo han declinado hacer declaraciones a este medio, asegurando que prefieren mantenerse al margen del caso.
Detenido después de tres meses sembrando el pánico por Montjuïc
El 15 de enero se registró el último episodio de lanzamiento de piedras, otra vez contra el autobús 55. Esta nueva alerta reactivó el dispositivo policial, tanto de Mossos como de la policía municipal, que intensificó la vigilancia durante aquella semana. Pocos días más tarde, por fin, lo pillaron: los agentes vieron a un hombre que coincidía plenamente con la descripción del sospechoso justo cuando acababa de lanzar una piedra a un autobús. Los policías lo detuvieron por estos hechos y se lo llevaron a comisaría. Desde su arresto, no se han vuelto a registrar incidentes de este tipo, confirmando que esta persona era la responsable de los hechos denunciados.
A pesar de haberlo detenido, Mossos y Guàrdia Urbana han decidido mantener un servicio de prevención de la multirreincidencia para garantizar la seguridad y la tranquilidad de los vecinos de la zona. También colaboraron con el Ayuntamiento de Barcelona para gestionar el asentamiento de personas sin hogar, al cual, al parecer, pertenecía también este hombre que tantos dolores de cabeza ha provocado a los vecinos.
