El trabajo de un policía no se acaba cuando llega la hora de plegar y dejar el uniforme en la taquilla hasta el próximo día. La vocación, el compromiso con la ciudadanía y la responsabilidad acompañan al policía durante las 24 horas del día. En cualquier momento se debe estar preparado para ayudar y proteger a otras personas. Es lo que le ha pasado a una agente fuera de servicio de la Policía Local de Montgat que este domingo, 9 de agosto, cuando pasaba cerca de una hora que había terminado el servicio, y mientras volvía a casa, ha salvado la vida de un chico de 29 años que se ha intentado suicidar en el distrito de Sant Andreu de Barcelona.
Según ha podido saber la redacción de ElCaso.com, la agente volvía en bicicleta hacia su casa cuando, en uno de los puentes cercanos al centro comercial de la Maquinista, ha visto al joven subir de manera peligrosa por una de las vallas que protege el puente, que pasa por encima de la ronda. La policía, sin pensarlo ni un momento, ha empezado a gritar al hombre, pidiendo que bajara, y este ha continuado con su actitud, pidiendo a la agente que lo dejara en paz "porque él decidía qué hacía con su vida".
Se pone agresivo
Cuando la agente se ha identificado como policía, el chico ha bajado de la columna y ha ido en dirección a la agente, con la intención de agredirla, por haber entorpecido sus intenciones, mientras ella llamaba al teléfono de emergencias 112 alertando de los hechos. El hombre ha empezado a correr en dirección al metro y la policía, sin pensarlo, ha empezado a seguirlo. En aquel momento, cuando el hombre había entrado en la parada del metro de Sant Andreu, por la boca de la calle de Joan Torra, han llegado cinco patrullas de la Guàrdia Urbana de Barcelona, que han entrado dentro de la estación y en poco tiempo lo han sacado.
El individuo, al ver otra vez a la agente heroína de este incidente, ha vuelto a ponerse agresivo, no solo hacia la policía fuera de servicio, sino también contra el resto de agentes participantes, y ha llegado a escupir a dos. Esta violencia ha obligado a la Guàrdia Urbana de Barcelona a reducir al hombre para inmovilizarlo y ponerlo dentro de la ambulancia del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM). En esta intervención, para reducir al hombre, ha sido necesaria la participación de varios agentes, así como mandos y la policía fuera de servicio.
