Un policía lo es las 24 horas del día y, con el paso del tiempo, adquiere un sexto sentido para detectar cuándo se está cometiendo un delito. Esto es lo que el pasado domingo pasó en Lleida, donde el ojo clínico de un agente de los Mossos que estaba fuera de servicio fue clave para pillar a dos ladrones robando cobre en las vías del tren. Los hechos tuvieron lugar a primera hora de la mañana, cuando el policía circulaba por la partida de Quatre Pilans y vio cómo una furgoneta accedía a un punto de la red ferroviaria entre Lleida y Puigverd donde anteriormente ya había habido robos de cableado de cobre. Sospechando que se tratara de unos ladrones, se quedó cerca del lugar vigilándolos mientras alertaba a los compañeros que estaban trabajando.

Pocos minutos después, tres patrullas de la policía catalana llegaron al lugar y pillaron a dos hombres que estaban cortando el cable y cargándolo en la furgoneta. Los dos delincuentes habían arrancado el cableado, lo habían troceado en tramos largos de entre 20 y 40 milímetros y lo tenían extendido en el suelo para cortarlo en piezas más cortas para poder transportarlo más fácilmente. Ante los indicios, los dos hombres, de 50 y 52 años, de quienes no se ha facilitado la nacionalidad, quedaron detenidos por los delitos de daños y de hurto grave.

Unos ladrones habituales del robo de cobre

Mientras los Mossos identificaban a los dos individuos, vigilantes de seguridad de Adif se acercaron y explicaron a los policías que los dos ladrones podrían estar relacionados con otros robos parecidos en la zona, ya que habían visto la misma furgoneta por los alrededores de otros tramos asaltados. De hecho, solo durante el fin de semana se habían sustraído 600 metros de cableado del mismo tramo. Ya detenidos y trasladados a comisaría, también se les pudo relacionar con otro robo con fuerza cometido el día antes en un almacén del operador ferroviario en Raimat. En aquella ocasión, en que también se vio la furgoneta por la zona, habían forzado la puerta y se habían llevado 2.000 kilos de cable del interior.

Paralelamente, se pudo constatar que los dos hombres habían vendido 540 kilos de cobre en chatarrerías de la comarca solo en los últimos tres meses. Además, a uno de los detenidos también se le pudo relacionar, gracias a las imágenes de las cámaras de seguridad, con el asalto el pasado 6 de septiembre a una empresa junto a la LL-11, en Lleida, de donde se llevaron cable, herramientas y material de construcción valorados en 5.500 euros. En este caso, el hombre también tenía un cómplice, aunque no el mismo con el que lo pillaron robando en las vías del tren, y la investigación de los Mossos sigue abierta para localizarlo y para esclarecer si pueden estar implicados en otros robos parecidos.