Meghan y Emilio tuvieron una boda complicada en nuestra casa después de que unos ladrones les robaran los anillos, los trajes de novios y otros objetos. Afortunadamente, gracias a la policía se pudo recuperar el material antes de la boda y, finalmente, la ceremonia fue como la seda. Desde ElCaso.com hemos podido hablar con la pareja durante su luna de miel, que ha explicado cómo les robaron los objetos, la odisea que sufrieron para recuperarlos y cómo vivieron estos hechos a tan solo dos días de la ceremonia.

La pareja durante la boda / Cedida

Todo empezó el lunes 7 de septiembre, dos días antes de la boda. La pareja, que venía de Chicago, en Estados Unidos, había llegado a Barcelona y allí alquilaron un coche para ir hasta Cunit, en el Baix Penedès, donde tendría lugar la boda. Emilio y Meghan habían reservado la masía Mas Santo para la ceremonia, una magnífica finca de seis hectáreas, con piscina y cercana a la playa, para vivir uno de los días más bonitos de su vida. Los prometidos cargaron en el coche maletas y bolsas con lo que necesitaban para la boda, como las alianzas, los trajes de los novios, maquillaje o una cámara, y otros objetos personales como un iPad —que Emilio, tatuador profesional, utiliza para trabajar—, un Kindle o unos auriculares AirPods. Mientras circulaban hacia Cunit, hicieron una parada rápida para comprar un café. Solo tardaron cinco minutos, pero a los ladrones les bastaron para vaciarles todo el coche.

Las alianzas robadas a los novios / Mossos d'Esquadra

Lo pierden todo a dos días de la boda

Una mujer que lo vio todo les contó que, cuando ellos bajaron, una mujer en un coche blanco se detuvo delante del vehículo de las víctimas y un hombre en un Audi se detuvo detrás del mismo. Rápidamente, los dos ladrones forzaron el vehículo, cogieron las maletas y las bolsas, las cargaron en sus coches y se esfumaron. Cuando la pareja volvió al coche con el café, quedó completamente desolada al ver que les habían robado todo y se habían quedado no solo sin los objetos, sino también sin los anillos y la posibilidad de tener una boda como es debido.

Afortunadamente, la pareja había puesto unos AirTags en las bolsas, unos pequeños dispositivos de geolocalización que permiten saber dónde se encuentra el objeto en caso de que se haya perdido o, como en este caso, que lo hayan robado. Las víctimas, acompañadas de su familia, fueron a denunciar los hechos y los Mossos empezaron a hacer gestiones para intentar descubrir dónde habían ido a parar los objetos. Un golpe de suerte permitió avanzar rápidamente con el caso, ya que una patrulla que circulaba por El Prat de Llobregat vio a unos hombres con una maleta en un descampado donde a menudo aparecen objetos robados o abandonados entre la basura. Cuando aquellos individuos vieron a la policía, huyeron rápidamente y, aunque pudieron escapar de los agentes, tuvieron que dejar atrás la bolsa. Los policías se acercaron a la maleta y, al mirar en su interior, se llevaron una sorpresa. Dentro había trajes de novio y novia, maquillaje e incluso dos alianzas de oro.

El descampado en El Prat de Llobregat / Mossos d'Esquadra

Buscan lo que les falta en un descampado

Los agentes llevaron las maletas hasta el aeropuerto de El Prat y, una vez allí, pudieron contactar con la pareja. Les preguntaron si la maleta era suya y los citaron en el aeropuerto para recoger sus pertenencias. Cuando los enamorados llegaron al edificio y vieron los anillos y los trajes, dicen, se pusieron "a llorar desconsoladamente", ilusionados por haber recuperado el material y saber que podrían celebrar la ceremonia tal como habían planeado. Ahí, sin embargo, no acabó la cosa. Si bien recuperaron parte de lo que habían perdido, todavía les faltaba alguna bolsa y, gracias a los AirTags, pudieron ver que todavía estaban en el descampado. Sin perder el tiempo, la policía los llevó hasta el lugar que indicaba el localizador, y allí la pareja y los agentes buscaron el material que les faltaba. Según explica Emilio a ElCaso.com, había otras personas rebuscando entre la basura para conseguir ropa u objetos descartados, y vio cómo un hombre sin camiseta sacaba sus zapatos para llevárselos, pero cuando le indicó que eran suyos, se los devolvió. 

Después de aquella visita en la que, según las víctimas, los policías fueron muy amables, pudieron recuperarlo casi todo, incluidas las alianzas de unos 2.500 euros cada una. Solo echaron en falta los AirPods, un Kindle y unos 500 euros en efectivo. Después de esta tensa y angustiosa aventura, la pareja se quedó una noche más en Barcelona y al día siguiente ya bajó hasta Cunit. Emilio explica a ElCaso.com que, después del mal trago, todo fue sobre ruedas. La masía era preciosa y el personal muy atento y preparado. En principio, dice la pareja, les tenía que llover, pero al final solo lloviznó un poco, cosa que consideran un buen pronóstico de cara al futuro.

La pareja celebrando la boda / Cedida

A pesar del mal rato que pasaron, la pareja está contenta con el resultado final y muy agradecida con la policía y el personal de la finca. La angustia quedó completamente olvidada durante la ceremonia que compartieron con sus amigos y familiares. Si bien no les gustaría repetir la experiencia del robo, se llevan un recuerdo feliz de nuestra tierra, de la ayuda que han recibido y, sobre todo, de un día lleno de ilusión y emociones fuertes. Ahora, Meghan y Emilio disfrutan de una merecida luna de miel en Mallorca.