A algunos ladrones de Castelldefels (Barcelona) parece que ya no les interesa robar monederos, teléfonos móviles o cadenas de oro. Tampoco los cables de cobre. Ahora, lo que les interesa son las rejas del alcantarillado y, en concreto, las piezas metálicas que las forman y que pueden vender a precio de oro en puntos limpios o en puntos de gestión de residuos. Este viernes, 25 de septiembre, la Policía Local pilló a una persona cargando una veintena de rejillas que había sustraído de varios puntos del municipio y que tienen un valor de 1.100 euros.
La detención del supuesto ladrón fue posible gracias al aviso de un vecino, que vio al sospechoso por la zona de la playa con un montón de rejillas de alcantarillado encima. Las patrullas de la policía de la ciudad se dirigieron al lugar y vieron a la persona descrita por el testigo con una caja llena de las rejillas que estaba guardando en el interior de un coche. Durante el registro se contaron un total de 21, que quedaron requisadas, a la vez que identificaban al sospechoso, cuya nacionalidad no ha sido informada, y se le detenía por un supuesto delito de hurto.
Robar rejillas de alcantarillado para venderlas, pero también para cometer más robos
Aparte del valor del metal del que están hechas estas rejillas y que pueden suponer una fuente rápida de ingresos para los ladrones, este no es el único uso que les pueden dar. De hecho, algunos delincuentes cogen las tapas del alcantarillado para, posteriormente, poder cometer otros robos: usan las piezas de metal para reventar los escaparates o las persianas de los establecimientos antes de entrar para coger el dinero de la caja registradora o los productos de los estantes. Al inicio del verano, la Guàrdia Urbana de Barcelona detuvo a un hombre que había usado una tapa del alcantarillado para romper una ventana de un restaurante del distrito de Sant Martí y entrar a robar.
