La Guardia Civil ha detenido a tres hombres relacionados con un montón de delitos diferentes. Los detenidos, de 23, 36 y 37 años, uno de ellos polaco y los otros de nacionalidad española y origen magrebí, agredieron a un joven rumano de 19 años, lo secuestraron, lo cargaron dentro de un coche y se lo llevaron a la montaña con varias armas y un bote de disolvente. Afortunadamente, los policías pudieron detenerlos antes de que se tuviera que lamentar ninguna tragedia, pero la víctima recibió algunas heridas y tuvo que ser trasladado al hospital, mientras que los tres detenidos han ingresado en el centro penitenciario de Zuera.

Los hechos tuvieron lugar sobre las nueve y media de la noche del 9 de marzo, cuando la víctima estaba en un bar de Ejea, en Zaragoza, acompañada por unos amigos. De repente, entraron en el local cuatro personas que le obligaron a salir del establecimiento después de darle un golpe en la cara y varios empujones. Una vez estaban en la calle, el joven intentó huir, pero sus perseguidores lograron cazarlo, lo metieron dentro de un coche y huyeron rápidamente. Varios testigos vieron la situación y avisaron a la Guardia Civil, que activó un dispositivo de búsqueda formado por varias patrullas de seguridad ciudadana y USECIC. Tres horas después, sobre la una y media, los agentes encontraron a los sospechosos con la víctima en una zona de montaña de la localidad de Borja.

Imagen del puño americano requisado / Guardia Civil
Imagen del puño americano requisado / Guardia Civil

Armados hasta los dientes

Una vez los encontraron, los agentes desplazados registraron el vehículo y encontraron bajo una de las ruedas traseras una pistola Taser, un puño americano bajo el asiento trasero y, dentro del maletero, unos alicates y un bote de disolvente. Horas después se pudo registrar también el domicilio de uno de los detenidos, donde se encontraron diferentes drogas, como speed, cocaína, marihuana, hachís y resina de hachís, y elementos para la preparación y distribución de las dosis. También se incautaron 2000 euros en efectivo, un machete grande, una bayoneta y un arma corta de balines metálicos.

La víctima tenía varias heridas que le habían causado los delincuentes, por lo cual se le trasladó al hospital. Las lesiones eran principalmente  hematomas en el cuello, cara y piernas, y un tajo sangrante en la mano. Durante el trayecto, la víctima recibió golpes y descargas eléctricas continuamente, cuyo dolor hizo que en un momento dado se desmayara. También le retorcieron uno de los dedos de la mano con unas tenazas y le golpearon la mano mientras dos de sus agresores lo sujetaban, amenazándolo incluso con hacerle beber disolvente y cortarle un dedo con las tenazas. Los agentes pudieron descubrir después que se había secuestrado al hombre por una deuda de enero que no había pagado aún. 

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