Un uniforme de piloto, diez kilos de cocaína y un plan que se desmoronó antes de despegar. Esta es la historia de Carlos Barbería Hernando, un narcotraficante español que intentó viajar de Colombia a nuestro país con un disfraz, drogas y mucha fe. Te explicamos esta curiosa historia en un nuevo capítulo de ElCaso Exprés.

Barbería tenía un objetivo: viajar de Colombia hasta Barcelona con diez kilos de cocaína en polvo. El hombre sabía que los controles de seguridad serían un problema, pero tuvo un plan brillante para evitar que lo pillaran. O, al menos, eso pensaba. El narcotraficante se pegó la droga al cuerpo, se vistió con un uniforme de piloto e intentó embarcar en un vuelo con destino a Barcelona; pero cometió un pequeño error que le salió muy caro.

Un uniforme demasiado pequeño estropea todo el plan

Carlos Barbería llegó al aeropuerto El Dorado, en Bogotá, uno de los preferidos por los narcotraficantes de todo el mundo. Allí intentó superar los controles con su disfraz de piloto. Los agentes de la policía, sin embargo, no cayeron en el engaño por un detalle muy particular: la talla del uniforme era demasiado pequeña para el hombre. Esto y algunos otros indicios menores hicieron sospechar a los policías. Resulta que Barbería había hecho un curso de formación de piloto, pero no constaba que trabajara para ninguna aerolínea. Para descubrir de una vez por todas si mentía o no, se le hizo un escáner que acabó completamente con esta farsa.

El resultado de la prueba no dejó lugar a ningún tipo de duda: Barbería tenía diez kilos de cocaína pegados por el cuerpo. Cuando los agentes lo pillaron, su plan se fue al traste, y en vez de volar hasta Barcelona, acabó en un viaje hacia la cárcel, donde estará una buena temporada. De momento, la investigación continúa abierta para descubrir de dónde había salido la droga, qué quería hacer con ella una vez llegara a Catalunya y si el truco de hacerse pasar por piloto es más habitual de lo que podemos pensar. Parece que, por ahora, las aventuras de Barbería se han acabado, pero hay muchos más traficantes que se dedican a inundar nuestro país de drogas, delincuencia y otros problemas.