Un hombre de 78 años que se puso al volante de su coche después de haberse bebido un par de copas de más acabó despeñado, con el vehículo medio volcado, en el interior de un canal. Los hechos se registraron este sábado alrededor de las cuatro y media de la tarde, que es la hora a la que el teléfono de emergencias 112 recibió el aviso del accidente. Hasta el lugar, en el Camí Vell de Roses, a la altura del término municipal de Castelló d'Empúries, en el Alt Empordà (Girona), se desplazaron patrullas de la Policia Local y de los Mossos d'Esquadra, así como varias dotaciones de los Bombers de la Generalitat y ambulancias del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM). 

Multiplica por siete la tasa de alcoholemia 

El hombre, a pesar de haber sufrido una espectacular salida de vía y quedar con el coche de lado en el fondo de la zanja, no sufrió heridas de gravedad y pudo salir por su propio pie del coche. Los agentes de la Policía Local lo sometieron a la prueba de alcoholemia obligatoria, también porque ya veían que se comportaba de manera errática y que seguramente iba bajo los efectos de la bebida, obteniendo un primer resultado de 1,74 miligramos de litro por aire espirado, una marca que multiplica casi por siete el mínimo de la tasa de alcohol permitida. 

Los agentes intentaron someterlo a la segunda prueba pasados unos diez minutos, según dicta el protocolo, pero el hombre se negó. Por este motivo, fue identificado y quedó investigado como supuesto autor de un delito contra la seguridad vial. Las lesiones que había sufrido no revestían gravedad a simple vista, pero, para descartar complicaciones, lo evacuaron con una ambulancia al Hospital de Figueres para que pudiera recibir una revisión médica más en profundidad, a la vez que los efectivos de los Bombers de la Generalitat trabajaban para extraer el coche siniestrado de dentro del canal donde había caído después de salirse de la carretera.