Los vecinos del Centro Histórico de Lleida ya pueden respirar un poco más tranquilos. La Guardia Urbana ha clausurado un bar clandestino que desde hace tiempo hacía la vida imposible a los vecinos de la zona con problemas y conflictos constantes. El local, ubicado en el número 18 de la calle de Ronda de Sant Martí de la capital del Segrià, en los bajos de un bloque de pisos, funcionaba como un establecimiento de restauración a pesar de que no tenía ninguna licencia para poder hacerlo y no estaba habilitado para ofrecer este servicio de comida y bebidas a los clientes.

A raíz del continuo ir y venir de personas y de la operativa habitual de este tipo de bares, se había convertido en un foco de incivismo y de molestias por parte de los clientes y los trabajadores, cosa que había generado una multitud de quejas por parte de los vecinos. Esto llevó a la Paeria de Lleida a hacer una inspección en el local para comprobar el estado en que se encontraba, ver las medidas de seguridad de las cuales disponía y comprobar toda la documentación, donde confirmaron que no disponía de ninguna licencia para ofrecer el servicio de restauración.

Les suspenden la actividad, pero siguen abriendo como un bar

En un primer momento, después de constatar que operaba como un bar de forma totalmente ilegal y emitir los informes correspondientes, el departamento municipal de Actividades de la Paeria abrió un expediente en el cual se ordenaba la suspensión temporal de la actividad. No obstante, a pesar de la prohibición de volver a abrir hasta que no regularizara la situación, los responsables del negocio siguieron abriendo las puertas y actuando como si no hubiera pasado nada, así que la Guardia Urbana ha acabado clausurando y precintando el local para que no pueda volver a abrir las puertas si no actualiza la licencia del establecimiento.

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