Un sicario se cuela en una habitación de hospital, mata a tiros a uno de los pacientes y se escapa sin dejar rastro. Esto que parece el guion de una película pasó, tal cual, en el Hospital Joan XXIII de Tarragona.
La víctima, Mekin Büyükdeniz, líder de una mafia turca, fue asesinado la madrugada del 29 de octubre por un desconocido que le disparó tres tiros después de conseguir llegar hasta la quinta planta, donde Büyükdeniz estaba ingresado recuperándose de las graves heridas que sufrió en otro tiroteo.
Y es que ya intentaron matarlo el pasado 16 de octubre, cuando le dispararon desde un coche mientras paseaba por Salou. La ráfaga de tiros que lo dejó muy malherido, pero se salió con la suya. Hasta dos semanas más tarde, cuando los atacantes volvieron para acabar el trabajo.
¿Cómo llegó hasta él el sicario?
Parece que el sicario, que llegó en patinete, entró por la puerta de urgencias hacia las tres de la madrugada. Desde allí, y aprovechando que los vigilantes de seguridad estaban ocupados con otro incidente, que se investiga si fue una maniobra de distracción deliberada, subió hasta la habitación donde Büyükdeniz descansaba, acompañado de su pareja. La presencia de la mujer no impidió que el sicario abriera fuego y lo matara.
El hombre, que llevaba capucha y un casco de bici, abandonó el hospital por la zona de las basuras. Los Mossos encontraron el patinete abandonado cerca, lo que hace pensar que lo estaban esperando con un coche para facilitar su huida.
La policía catalana todavía no ha podido encontrar al sospechoso, que quedó grabado por las cámaras de seguridad del hospital. Büyükdeniz dijo a los agentes que temía por su vida cuando le retiraron la protección después de que se negara a colaborar en la investigación del tiroteo de Salou; esto, y que tenía una persona de Turquía haciéndole de escolta personal, hizo que los Mossos consideraran que el riesgo de un segundo ataque no fuera tan elevado. Hasta que pasó.
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