Ian Huntley, uno de los asesinos más macabros del Reino Unido, ha muerto a 52 años después de un violento ataque en la prisión donde cumplía condena por matar a dos niñas de 10 años el año 2002. Otro prisionero lo dejó gravemente herido dándole un fuerte golpe en la cabeza. Después del ataque, Huntley necesitó respiración asistida, pero finalmente ha muerto después de que esta se desconectase. Su defunción ha despertado el recuerdo de los brutales actos que cometió.
Ian Huntley estaba condenado a cadena perpetua desde el año 2003 por el asesinato de dos chicas. Huntley era el conserje del instituto local de Soham, un municipio del Reino Unido, donde estudiaban las dos niñas. Un día, el asesino les dijo que fueran con él a su casa para ver a su pareja, que también trabajaba en la escuela como asistente de los profesores. Las niñas le hicieron caso, pero la mujer no estaba. Una vez estuvieron en casa, Huntley las mató, posiblemente por asfixia, y después se llevó los cadáveres a los alrededores de una base aérea, a unos 20 kilómetros de distancia, según reveló la investigación. Descubrir la verdad no fue fácil, especialmente porque su pareja lo encubrió, pero finalmente la historia salió a la luz y el 17 de diciembre de 2003 fue condenado a cadena perpetua. En cuanto a la mujer, pasó unos meses en la cárcel, pero pudo salir rápidamente.
Los otros prisioneros le hacían la vida imposible
Cuando los otros prisioneros se enteraron del motivo por el que Huntley estaba condenado, lo convirtieron en su objetivo principal, agrediéndolo constantemente. Finalmente, el hombre ha acabado muriendo después de una fuerte agresión y de que se le desconectara la respiración asistida. De la agresión se acusa a Anthony Russell, un triple asesino que hacía tiempo que iba a por Huntley, furioso por la brutalidad del crimen que lo había condenado a cadena perpetua. De esta manera ha perdido la vida uno de los asesinos más crueles del Reino Unido.