Un delincuente fugitivo que vivía en una casa en Mediona, en el Alt Penedès (Barcelona), ha visto cómo su vecino le ha acabado jugando una mala pasada sin querer. Y es que, a pesar de tener una orden de búsqueda y captura vigente, al hombre lo han detenido prácticamente de casualidad porque en la casa de al lado había una plantación de marihuana. Los Mossos empezaron a indagar sobre este cultivo después de que vieran cómo varias personas descargaban de una furgoneta el material típico de estas plantaciones y lo metían en el interior de una vivienda.

Una plantación con más de 700 plantas de marihuana

Sospechando que podrían estar cultivando marihuana, se hicieron varias comprobaciones y se detectó que la casa desprendía un fuerte olor de esta sustancia, que en las imágenes térmicas salía una elevada emisión de calor y que en la parte trasera del inmueble había varios aparatos de aire acondicionado escondidos con lonas. Además, gracias a las gestiones con la compañía eléctrica, también se descubrió que la vivienda no disponía de ningún contrato y que tenían la luz pinchada. Así pues, con todos los indicios que habían recogido, el pasado 29 de octubre se hizo una entrada y registro en la casa, donde encontraron 774 plantas de marihuana en avanzado estado de floración repartidas entre la primera planta y el sótano, así como sistemas de aire acondicionado y ventilación, filtros para evitar la propagación de los olores, focos de alta potencia, transformadores, fertilizantes o depósitos de agua.

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La vivienda tenía la luz pinchada. / CME

Finalmente, se detuvo a la persona que se encargaba del mantenimiento de la plantación que vivía en la planta baja de la casa. Se trata de un hombre de 42 años, de quien no se ha querido facilitar la nacionalidad, que ya contaba con un par de antecedentes por robos hace más de una década, y a quien se acusa de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas y otro de defraudación de fluido eléctrico. En cuanto a la vivienda, se comprobó que estaba ocupada ilegalmente, así que se recuperó y se devolvió a su legítimo propietario para que se hiciera cargo de las medidas necesarias para cerrarla, asegurarla y custodiarla.

El cultivo permite localizar a un fugitivo en la casa de al lado

Con la plantación desmantelada, los agentes de los Mossos fueron hasta la casa adyacente para asegurarse de que no había ninguna plantación más allí. Les abrió un hombre de 39 años que les dejó pasar voluntariamente para que hicieran las comprobaciones oportunas y vieran que no tenía ninguna relación con el cultivo de marihuana. No obstante, cuando los policías lo identificaron e introdujeron sus datos en la base, comprobaron que tenía vigente una orden de búsqueda y captura, motivo por el cual también lo acabaron deteniendo.

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El desmantelamiento de la plantación permitió detener a un delincuente huido que vivía en la casa de al lado. / CME
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