Mossos d'Esquadra, Guardia Urbana de Barcelona, Policía Nacional y seguridad privada han realizado una macroredada conjunta para intentar solucionar —o como mínimo reducir— la lacra de las armas de fuego a la que se enfrenta actualmente la capital catalana. Después de sufrir seis tiroteos mortales en la primera mitad de 2026, es evidente que la situación está completamente fuera de control, y se debe hacer algo para evitar que vaya a peor. Teniendo esto en cuenta, se ha organizado este despliegue para retirar armas de la calle, recordar a los delincuentes que la policía está al acecho y transmitir una sensación de seguridad a los civiles, cada vez más preocupados por una Barcelona que parece haberse convertido en una ciudad sin ley.

 

Hace tan solo tres días, el 10 de junio, tuvo lugar el último de los tiroteos de este año, al menos de momento, cuando mataron a un hombre de un disparo en la cabeza en pleno centro de Barcelona. Este nuevo caso demostró una vez más que los delincuentes ya ni se esconden, y no les preocupa cometer un crimen a plena luz del día, en una calle transitada e, incluso, delante de una oficina de la policía en plena visita del Papa. Para evitar que esto vuelva a pasar, se ha realizado la macro redada, que se ha saldado con trece detenidos —que acumulaban 93 antecedentes— y quince denunciados por posesión de drogas o tenencia de armas. En total, se han identificado 254 personas con 732 antecedentes. También hay una persona investigada por quebrantamiento de condena.

Más de un centenar de policías en la calle

El despliegue, que tuvo lugar ayer, viernes 12 de junio, entre las dos del mediodía y las diez de la noche, contó con unos 150 agentes de los diferentes cuerpos policiales, 100 agentes de los Mossos d'Esquadra, una cuarentena de efectivos de la Guardia Urbana y una decena de miembros de la Policía Nacional. El dispositivo se centró principalmente en las zonas donde ha habido tiroteos recientemente, como Sants-Zona Franca —con dos muertos en el último mes en la calle de Mineria—, Nou Barris, Sant Andreu, Sant Martí o la calle Balmes.

En cuanto a los detenidos, cinco han sido arrestados por ley de extranjería, tres por hurto, dos por hurto y estafa, dos por orden de detención pendiente y uno por robo en el interior de vehículo. Por otro lado, se han requisado tres patinetes eléctricos. En cuanto a las quince denuncias administrativas, ocho han sido por posesión de drogas, cinco por armas blancas, una por falta de respeto a los agentes de la autoridad y una por no querer identificarse.