Sorprendente y desagradable hallazgo el que agentes de la Guardia Civil han hecho en el aeropuerto de Barajas, en Madrid. El pasado 16 de febrero, efectivos de la Unidad de Fiscal y Fronteras, encargados de vigilar el contrabando o el narcotráfico, entre otros delitos, estaban haciendo los correspondientes controles a los pasajeros de un vuelo procedente de la ciudad de Adís Abeba, en Etiopía, cuando la inspección de rayos X detectó que en una de las maletas había diferentes tonalidades y densidades. Esto llamó la atención de los policías, que ordenaron a la propietaria del equipaje que lo abriera para ver qué era lo que contenía.
Quince pangolines muertos y envueltos en plástico
Al abrir la maleta, los agentes de la Guardia Civil se quedaron sorprendidos. Dentro del equipaje había quince pangolines que estaban muertos y envueltos en plástico. En total, pesaban unos 40 kilos en total. Más allá de tratarse de animales que ya estaban muertos, esta especie está protegida y forma parte del catálogo del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) que regula su comercio internacional.
Por este motivo, la mujer que transportaba la maleta quedó denunciada como presunta autora de un delito contra la fauna, mientras que la quincena de ejemplares de una subespecie de pangolín, después de que se les quitaran los plásticos con los que los habían envuelto, fueron llevados a la autoridad nacional CITES para su estudio, catalogación y valoración. Desde la Guardia Civil apuntan que el tráfico ilegal de especies protegidas como esta puede suponer una grave amenaza para la biodiversidad local, lo que puede ser castigado con multas económicas e incluso con penas de prisión.

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