Todavía no se habían dado cuenta de que alguien les había reventado el coche de alquiler y habían saqueado el interior, cuando recibieron una llamada de los Mossos que les alertaba de la desagradable sorpresa. Poco antes, efectivos de la policía catalana, prácticamente de casualidad, habían conseguido detener a los ladrones a poco más de diez kilómetros del lugar donde se había producido el robo. Pasó el 20 de octubre, hacia la una del mediodía, cuando agentes del ARRO tenían montado un control de tráfico en el kilómetro 8 de la C-63, en Vidreres (Girona), y detuvieron un vehículo con dos ocupantes.

A los policías les llamó la atención cómo, al ver que los detenían, la mujer que viajaba en él escondió rápidamente un ordenador portátil en el bolsillo posterior del asiento. Por este motivo, la identificaron y comprobaron que tenía una decena de antecedentes, muchos de ellos por robar dentro de coches, y que además tenía una orden de detención vigente de un juzgado de Barcelona por otro robo. Ante esta situación, registraron el vehículo y encontraron dos maletas, dos mochilas y varias tarjetas de crédito en el maletero, además de un cúter, unas tijeras y una linterna al lado del asiento de la mujer.

Los ladrones se llevaron dos maletas, dos mochilas y varias tarjetas de crédito. / CME

Acababan de robarlo todo a unos turistas en Lloret de Mar

Con la documentación personal que había en el interior de las pertenencias robadas, llamaron a una de las posibles víctimas, que hasta entonces no se había enterado de nada. Según explicaron las víctimas, dos amigos de vacaciones en la Costa Brava, habían dejado el coche de alquiler con el equipaje aparcado en la calle Josep Tarradellas i Joan de Lloret de Mar. Una patrulla de los Mossos fue hasta el lugar y descubrió que los ladrones habían roto el cristal de una pequeña ventana de la puerta trasera y se habían llevado todo lo que había en el interior.

Por este motivo, tanto la mujer, de 44 años, como el hombre que iba con ella, de 43, ambos originarios de Europa del Este, quedaron detenidos como presuntos autores de un delito de robo con fuerza en el interior de vehículo. En el caso de la mujer, también quedó arrestada en cumplimiento de la orden judicial, mientras que el hombre, que también tenía cerca de una cuarentena de antecedentes, está acusado de un delito de falsificación documental porque se intentó identificar con un carné falsificado y que no coincidía con su identidad real.