Los ladrones de cobre no son solo una molestia para los usuarios de Rodalies que se quedan tirados cuando se interrumpe el servicio por el robo del cableado de la red ferroviaria. También son un peligro público. Y es que algunos de estos delincuentes han decidido pasar del cableado de los trenes para centrarse en las instalaciones de gas de los edificios de viviendas de Barcelona y de su demarcación. Vecinos de uno de estos edificios han explicado a ElCaso.com que, a finales de septiembre, sufrieron un grave susto cuando empezaron a notar un fuerte olor a gas.

"Era un domingo al mediodía y unos vecinos llamaron, muy alarmados, porque sentían olor a gas en el ascensor", ha explicado a este medio una de las vecinas de este edificio de la Vila Olímpica, en el distrito de Sant Martí de la capital. "Salimos a revisar el contador del gas y nos encontramos el armario abierto". Esto, sin embargo, no era lo más preocupante. Alguien había intentado arrancar las tuberías, provocando una fuga que, en el peor escenario, podría haber acabado con una explosión de gas. El ladrón —o ladrones— intentó arrancar las piezas de cobre a la fuerza, al parecer, durante la noche, pero no lo consiguió. El daño causado, sin embargo, fue muy grave, igual que el susto de los vecinos del bloque: "Podríamos haber volado".

El ladrón intentó arrancar la tubería y provocó una peligrosa fuga de gas / Cedida.

Se avisó a los servicios de emergencia. Acudieron Bombers de Barcelona, que cortaron el suministro de gas del edificio, a la vez que Mossos y Guàrdia Urbana cortaban la calle para facilitarles el trabajo. La compañía del gas envió a unos técnicos para valorar los daños, que explicaron a los vecinos que no era la primera vez que les avisaban por destrozos de este tipo que tenían que ver con posibles robos de cobre. Según les aseguraron, hace cosa de dos años que lo detectan de manera esporádica por los diferentes barrios de Barcelona.

Medidas de seguridad limitadas

Con el informe de los Bombers, la administración de la finca presentó una denuncia a la policía catalana, mientras los vecinos esperaban, durante días, a recuperar el suministro del gas en su casa. La angustia porque algo así pueda volver a pasar plantea medidas de seguridad, pero no pueden colocar, a priori, cámaras de videovigilancia que enfoquen la calle por la ley de protección de datos. Un candado convencional también está descartado por la necesidad de los técnicos de tener acceso inmediato a la caja en caso de necesidad. Todo ello hace que las opciones para prevenir un nuevo robo estén bastante limitadas. 

¿Ha vuelto el peligroso ladrón de tuberías?

El pasado mes de julio, los Mossos d'Esquadra detuvieron a un hombre de nacionalidad española que, a lo largo de cuatro meses, había asaltado los contadores de gas de varios edificios residenciales de Pineda de Mar, Palafolls, Malgrat de Mar, Canet de Mar y Calella, en el Maresme. La policía catalana también le atribuía cinco robos similares en Barcelona. El ladrón trabajaba con una metodología marcada: forzaba los armarios de los contadores del gas, cerraba el suministro y cortaba las tuberías que posteriormente vendía en el mercado negro. 

La Policía Local de Malgrat de Mar lo pudo identificar después de pillarlo durante una de estas incursiones y, gracias a ello, los Mossos lo pudieron arrestar. Desgraciadamente, como suele pasar a menudo, quedó en libertad después de comparecer en los juzgados. La semejanza de los métodos puede hacer pensar que este osado ladrón haya vuelto a hacer de las suyas. El intento torpe del robo en la Vila Olímpica, sin embargo, hace dudar. Sea como sea, será la investigación policial la que acabe por esclarecer la autoría de este delito tan arriesgado.