Los Mossos d'Esquadra han desarticulado un grupo de ladrones de cobre que, lejos de actuar en las vías del tren, donde es más habitual ver este tipo de asaltos, tenían su objetivo en los parques eólicos. Desde el pasado mes de julio y hasta que fueron detenidos, el 14 de octubre, cometieron doce robos en varios puntos de Catalunya, el País Valencià y Aragón. Actuaban de forma coordinada, seleccionando perfectamente en qué instalaciones querían acceder y vigilándolas previamente, y llegaron a provocar importantes pérdidas económicas que alcanzan alrededor del medio millón de euros.
Estudiaban los parques eólicos y los asaltaban más de una vez
Los primeros robos en parques eólicos se produjeron hacia mediados de julio y, gracias a las primeras indagaciones por parte de la Divisió d'Investigació Criminal (DIC) de los Mossos, se pudo identificar a un grupo criminal que actuaba de forma bien organizada y estudiada. Siempre buscaban aerogeneradores que estuvieran en una zona aislada y hacían vigilancias previas para estudiar cómo funcionaban las instalaciones. Una vez decidían que era el momento de cometer el robo, forzaban los accesos y se llevaban cableado de alta tensión, embarrados y otros elementos con alto contenido de cobre.
La organización era muy activa y tenía una gran movilidad, ya que podía recorrer cientos de kilómetros para actuar en diferentes parques eólicos, lo que al mismo tiempo dificultaba el seguimiento policial. En algunos de los casos se detectaron varios robos seguidos en las mismas instalaciones, como en un parque de Vandellòs donde entraron cinco veces en menos de un mes u otro en Vallbona de les Monges donde robaron dos veces en una semana a principios de octubre. En total se les ha podido relacionar con doce robos cometidos principalmente en las comarcas de la Ribera d'Ebre (1), Baix Camp (5) y Urgell (2), así como en Castelló (3) y Zaragoza (1).
Provocaron daños por medio millón de euros
Como ocurre con los robos de cobre en las vías del tren, el mayor perjuicio no es el material sustraído, sino los daños y las afectaciones que derivan del robo. En este sentido, las empresas gestoras tienen que hacer frente a los gastos de reparación, pero también a las pérdidas provocadas por todo el tiempo que no se puede generar energía porque las instalaciones están inutilizadas, así como la contratación de servicios de vigilancia extraordinarios y la implantación de nuevas medidas de seguridad.
Ejemplo de ello es un parque eólico con unos perjuicios de 240.000 euros, 90.000 de los cuales de reparación y 150.000 por no poder llevar a cabo su actividad, u otro donde entraron a robar tres veces en pocos días y sufrió unas pérdidas de 78.000 euros, a las que se tienen que sumar otros gastos para reforzar las medidas de seguridad y prevenir nuevos ataques contra las instalaciones. En total, se calcula que, entre los doce robos cometidos, el perjuicio económico acumulado provocado por el grupo desarticulado sería de más de medio millón de euros.
Vendían el cobre robado en puntos limpios de su confianza
Después de cometer los robos, los ladrones podían dejar el cobre sustraído escondido en el bosque durante unas horas y volver después a recogerlo. Posteriormente, iban a venderlo a su punto limpio de confianza. Esto permitió a los investigadores de los Mossos, junto con los de la Guardia Civil, con los que colaboraban por los hechos cometidos en otros puntos del Estado, identificar una empresa de gestión de residuos de Sant Vicenç dels Horts a la que habían ido en hasta ocho ocasiones a vender el material.
Así pues, días después de que detuvieran a los ladrones en la AP-7 con una cantidad importante de dinero en efectivo después de una de las ventas, se estableció un dispositivo que acabó con la detención cerca de Martorell de tres hombres como presuntos autores de los robos. En el registro de su vehículo, se pudieron recuperar 500 kilos de cobre sustraído preparados para su comercialización. También se hizo una inspección en la empresa de recuperación de metales, donde se detectaron irregularidades en la documentación de varias operaciones de compra y venta e indicios de que había comprado el cobre robado en los parques eólicos, motivo por el cual también fue detenido como presunto autor de un delito de receptación. Los cuatro detenidos, de entre 32 y 41 años, no tenían ningún antecedente hasta ahora en Catalunya.
Los tres ladrones, a prisión
Después de pasar a disposición judicial, el juez ha decretado prisión provisional para los tres ladrones para evitar la reiteración delictiva, ya que habían actuado más de una decena de veces en solo tres meses y no había nada que hiciera pensar que no pudieran seguir haciéndolo. Además, el magistrado también ha considerado que existía un riesgo de fuga porque los tres hombres, de nacionalidad rumana, no tenían ningún arraigo en Catalunya ni ningún vínculo familiar y uno de ellos, incluso, ya tenía un billete para irse a Bucarest. De hecho, uno de los ladrones está empadronado en el Estado, pero hacía tiempo que no pisaba su casa, mientras que los otros dos tienen residencia en Alemania y tampoco han visitado aquel país en meses, sino que se iban moviendo de forma itinerante y dormían en hoteles.
