Los Mossos d'Esquadra han detenido a un hombre de 37 años, de origen magrebí, según ha podido saber ElCaso.com, después de haberse pasado los últimos meses saqueando coches y parkings de Calafell, en el Baix Penedès, Tarragona. A pesar de la reincidencia —se le imputan cuatro delitos de hurto y dos de estafa—, este ladrón era más bien chapucero: en el último robo se dejó grabar por las cámaras de seguridad del aparcamiento subterráneo y, poco después, abandonó en medio de la calle la bicicleta que se había llevado porque no pudo quitarle los candados de las ruedas, llamando la atención de los transeúntes que pudieron dar una descripción precisa del sospechoso a los policías.
Desde octubre que el hombre actuaba en Calafell hasta que, el pasado 19 de febrero, lo pudieron pillar en la calle Miño, cuando quedaban quince minutos para las dos del mediodía. En este tiempo, forzó dos coches aparcados en la calle Prat de la Riba de Segur de Calafell e hizo un par de incursiones en un parking comunitario de un edificio de la calle David de Mas, también en Segur de Calafell. En el primero de los hurtos, el 21 de octubre, se llevó, entre otros objetos, una tarjeta de crédito con la cual hizo dos Bizum y aprovechó para pagar dos consumiciones, según ha podido saber ElCaso.com, todo ello por un valor de 73,90 euros. El 6 de febrero, revolvió otro vehículo también estacionado en la calle.
Se deja grabar por las cámaras de seguridad
Pero el robo que le costó la detención lo cometió el pasado 8 de febrero. Aquel día, se coló en un aparcamiento comunitario, con la cara descubierta, sin tener en cuenta las cámaras de videovigilancia. Hizo un par de viajes: primero se llevó un patinete eléctrico —como se ve en la foto que acompaña la noticia— y más tarde volvió para coger una bici que los propietarios habían dejado tras uno de los coches, algo completamente desaconsejado por los Mossos, igual que dejar tarjetas de crédito en los coches, para dificultarle el trabajo a los ladrones. No le importó que aún llevara los candados puestos, a pesar de que se vio obligado a abandonar su botín cuando lo vieron por el paseo marítimo de Sant Joan de Déu con el vehículo de dos ruedas claramente robado.
Gracias a la descripción de los testigos, que se comparó con las imágenes de las cámaras, los investigadores de la comisaría de El Vendrell pudieron relacionar los hechos con la misma persona, localizándola días después y procediendo con su detención. El hombre, con una veintena de antecedentes por delitos contra el patrimonio, pasó a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de El Vendrell al día siguiente.
