Insólita escena la que los Mossos d'Esquadra se encontraron el pasado 18 de octubre cuando patrullaban por la N-II: un camión circulando con un remolque sin puertas. Los hechos tuvieron lugar alrededor de las doce del mediodía en el kilómetro 760, a la altura de Llers (Girona), cuando a una patrulla de tráfico le llamó la atención un vehículo pesado que parecía haber tenido un accidente y que dejaba la carga que transportaba a la vista, con el riesgo también de que, si algo se acababa soltando, podía caer a la carretera.
Por este motivo, los agentes detuvieron el camión y hablaron con el conductor, el cual les explicó que no había tenido ningún accidente que pudiera explicar por qué iba sin puertas en el remolque y que estaba haciendo un transporte de comida ultracongelada desde Italia hasta Navarra. Los policías le hicieron las correspondientes pruebas de alcoholemia y drogas y en ambos casos los resultados dieron negativos. No obstante, cuando inspeccionaron la documentación, comprobaron que el camionero no había cumplido el descanso semanal establecido, motivo por el cual lo denunciaron.
Toda la comida acabó yendo a la basura
En cuanto a la mercancía que transportaba, los Mossos comprobaron que, según la carta de porte internacional por carretera (CMR), debía estar todo el tiempo a una temperatura de -22 °C, pero que cuando lo habían parado, el interior del remolque estaba a -8 °C porque la falta de puertas había hecho entrar el calor. Ante esta situación, se informó al Departamento de Salud de la Generalitat, que determinó que los productos no eran aptos para el consumo humano y que se debían tirar porque se había roto la cadena del frío. Así pues, el camión, ante las deficiencias graves que presentaba y el riesgo de pérdida de carga, quedó inmovilizado hasta que se repare el remolque, mientras que el conductor, de 54 años, también quedó denunciado por circular con un camión con condiciones técnicas que pueden afectar gravemente a la seguridad vial.
