La situación en las prisiones catalanas continúa fuera de control. Los reclusos no tienen ningún tipo de respeto ni miedo por los trabajadores, y los utilizan como saco de boxeo cuando no están de acuerdo con lo que dicen. Un ejemplo muy claro de esta situación de peligro y violencia constante ha tenido lugar en el Centro Penitenciario Brians 2, en Sant Esteve Sesrovires, donde dos funcionarios han resultado heridos este sábado, 17 de octubre, después de ser golpeados en la cara por un interno. El individuo, B.A., de origen magrebí, según ha podido saber ElCaso.com, amenazó con quemar su celda y, cuando los profesionales intervinieron, el preso les golpeó en la cara.

El hombre ya empezó a causar problemas por la mañana, dando golpes en la puerta sin parar y utilizando el interfono de la celda para exigir que lo dejaran salir, indicando que quería ir a la sección de paquetería. Como los funcionarios no le hicieron caso, el hombre se enfadó y, hacia las dos del mediodía, amenazó con quemar su celda si no lo dejaban ir a paquetería. Los funcionarios tuvieron que entrar con él para quitarle un encendedor y evitar que prendiera fuego a la habitación. Después de llevarse el objeto y evitar que incendiara el espacio, el recluso tuvo otra idea para llamar la atención de los trabajadores.

Ataca y hiere a los trabajadores

El individuo empezó a golpear una ventana y amenazó con reventarla para conseguir un trozo de cristal. Los funcionarios volvieron a entrar en la celda para impedirlo, pero esta vez no salieron tan bien parados. El recluso le dio un fuerte golpe de codo en el pómulo a la jefa de unidad y, mientras otro trabajador intentaba reducirlo, el agresor le dio golpes en el brazo y en la cara. Finalmente, pudieron reducir al preso, pero la mujer tuvo que recibir atención médica por la agresión que había sufrido.