Nueva agresión a funcionarios del Centre Penitenciari Brians 2, menos de una semana después de que una de las trabajadoras de la prisión de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) fuera atacada por la familiar de uno de los internos durante una visita. El pasado viernes, 21 de agosto, uno de los presos se puso extremadamente violento después de que le registraran la celda. Como resultado, tres de los funcionarios tuvieron que ser atendidos por los sanitarios del centro —uno de ellos, incluso, tuvo que ser derivado a la mutua— después de ser atacados por este individuo.
El incidente empezó cuando el preso en cuestión estaba siendo escoltado al patio de Brians después de la intervención en su celda. De repente se puso a amenazar a los funcionarios, según han denunciado desde el sindicato SICAP-FEPOL, intentando dar un puñetazo a uno de ellos.
Durante el forcejeo, tanto el preso como el trabajador a quien intentaba agredir se cayeron por las escaleras. Después de que se incorporara, el interno golpeó al funcionario en la cara, mientras se oponía activamente a ser reducido por los otros trabajadores. Mientras intentaban controlarlo y apartarlo del primer funcionario agredido, golpeó a otro en la cara, provocándole una lesión en el labio, y a un tercero en la muñeca. Finalmente, lo pudieron separar de los funcionarios y detener la agresión.
Dos agresiones en menos de una semana
Desde el sindicato denuncian que este nuevo ataque se produjo el mismo día que la plantilla de Brians 2 se había concentrado para denunciar la agresión que había sufrido una funcionaria el pasado 16 de agosto a manos de una visitante. Aquel día, una mujer insultó, amenazó y agredió a golpes y mordiscos a una de las funcionarias cuando esta le pidió que dejara pasar al ascensor a otros visitantes de más edad. La reacción de la mujer fue tan desproporcionada que, incluso, le arrancó mechones de pelo a la trabajadora.
A raíz de todos estos hechos, desde SICAP-FEPOL han exigido al conseller de Justícia el cese inmediato de Domingo Estepa, director general de Afers Penitenciaris. “La plantilla penitenciaria no necesita más palabras de solidaridad después de cada agresión. Necesita personal, medios, autoridad y responsables políticos capaces de proteger a quienes trabajan cada día en las prisiones catalanas”, han sentenciado.