Las prisiones de nuestra casa continúan en una situación límite, con peleas, agresiones y apuñalamientos constantes, tanto entre reclusos como hacia los funcionarios. Ayer, martes 18 de agosto, tuvo lugar un nuevo trágico incidente en el centro penitenciario de Ponent, en Lleida, donde se encontró un prisionero muerto en la zona de las duchas. El hombre, del cual no se ha revelado ningún dato, estaba colgado con una camiseta, y todo apunta a que se trata de un suicidio. Desde el sindicato UGT Presons, denuncian la situación y la utilizan de ejemplo para demostrar la falta de recursos que sufren este tipo de centros en Catalunya.

Hacia las once menos cuarto de la mañana, se encontró al hombre colgado con una camiseta en el cuello de uno de los colgadores de la zona de las duchas en el módulo 5. Al localizarlo, se activó inmediatamente el protocolo de seguridad y se le descolgó. Los funcionarios comenzaron inmediatamente con las maniobras de reanimación para asistir al hombre, que estaba inconsciente, hasta que llegaron los servicios médicos de la prisión y, más tarde, unidades del Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM). A pesar de la rápida respuesta de los trabajadores y los esfuerzos de los profesionales, no se pudo hacer nada para salvarle la vida al recluso, y se confirmó su muerte.

Hartos de este caos

Esta tragedia es una nueva muestra de la situación de precariedad de las prisiones de nuestra casa, según denuncia UGT Presons. Es un nuevo ejemplo de una serie de "fallos de seguridad, agresiones, falta de personal, descoordinación y graves deficiencias de gestión" que no dependen de los trabajadores, sino del sistema. El sindicato pide más recursos y responsabilidades por parte del Govern y de la Dirección General de Asuntos Penitenciarios, llegando a exigir la dimisión del director, Domingo Estepa Camacho, por los problemas constantes que tienen lugar en los centros penitenciarios catalanes.