Un macabro hallazgo el pasado 2 de noviembre tiene a los habitantes de Allariz, un municipio de Ourense, en Galicia, todavía conmocionados. Y es que dentro de un congelador guardado en un trastero en los bajos de un edificio del centro de la localidad apareció el cadáver de un bebé que las primeras estimaciones de los forenses estiman que nació con poco más de 32 semanas. El cuerpo fue encontrado por una mujer, familiar de la propietaria del electrodoméstico, ya difunta, cuando fue a revisar las cosas que la señora había dejado antes de morir.

El caso ha quedado bajo secreto de las actuaciones, que instruye la titular de la plaza número 2 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ourense, mientras dura la investigación de la Guardia Civil. Después de que la mujer que hizo el hallazgo avisara a los servicios de emergencias, agentes del Instituto Armado retiraron el cuerpo y lo trasladaron al Instituto de Medicina Legal de Galicia, donde se le hará la autopsia que deberá determinar las causas de la muerte del recién nacido. De momento, se desconoce si murió después del parto o si se trató de un aborto.

Investigan cuándo murió el bebé

Aparte de las causas de la defunción, la Guardia Civil también trabaja para averiguar cuándo se produjo. Las primeras informaciones indican que es posible que el bebé hubiera muerto hace dos décadas. Los investigadores están interrogando a los familiares de la propietaria del piso al que pertenecía el trastero, ubicado en el garaje del edificio donde vivía, así como a las personas de su círculo más cercano.

A las incógnitas que presentan las causas de la muerte y cuándo se produjo, también se suma la identidad de los padres del bebé; en este sentido, la investigación también trata de ver, con las muestras de ADN que se han tomado a los familiares de la difunta propietaria del piso, si existe relación biológica entre ellos y el bebé.