Los Mossos d'Esquadra han detenido a una mujer de 49 años y nacionalidad española, acusada, supuestamente, de cometer robos con fuerza en edificios en obras de Caldes de Montbui, en Barcelona, y después, de vender los objetos a través de páginas web de compraventa, especialmente en Wallapop. Según ha podido saber ElCaso.com, la mujer es una exfuncionaria de un centro penitenciario de Catalunya, donde desarrollaba las funciones de trabajadora social. Allí, en la cárcel, la mujer conoció a su pareja, un joven de 28 años nacido en Marruecos que, supuestamente, la ha arrastrado hacia el mundo de la delincuencia.
Detenida a punto de hacer una venta
La ladrona, que cometió los robos entre finales de febrero y principios de marzo de este 2026, entraba en edificios en obras y se llevó herramientas y maquinaria por un valor económico total que asciende a los 13.500 euros. Después, la mujer los intentaba vender en páginas web de compraventa de objetos, especialmente en Wallapop. Estos anuncios ayudaron a los investigadores de los Mossos d'Esquadra a identificar a los ladrones: la mujer, extrabajadora social en las prisiones, de 49 años, y su pareja, un multirreincidente de Marruecos de 28 años que acumula una treintena de antecedentes policiales.
Los Mossos d'Esquadra supieron que la mujer había quedado con un posible comprador de uno de los objetos en Martorell el pasado lunes, 16 de marzo. Los agentes de paisano de la policía catalana se desplazaron hasta el punto de encuentro e identificaron a la ladrona. En aquel momento quedó detenida como supuesta autora de un delito de receptación. La mujer fue trasladada a la comisaría y pasó a disposición judicial por parte del juez en funciones de guardia de Granollers.
Conoce al hombre en prisión
Los Mossos d'Esquadra mantienen la investigación abierta para encontrar, y detener, al otro ladrón, es decir, la pareja de la exfuncionaria. Según ha podido saber ElCaso.com, el hombre, que nació en Marruecos hace 28 años, vivía en una casa ocupada hasta que el año 2019 ingresó en prisión a causa de los múltiples robos que había cometido. Allí, en el centro penitenciario, el delincuente conoció a la trabajadora social a quien, supuestamente, enamoró y le comió la cabeza de tal manera que hizo que ella dejara su trabajo estable y se dedicara también a delinquir.
