Aunque hace un par de días que ha pasado el Eid-al-Adha, la "fiesta del cordero" del calendario islámico, los Mossos d'Esquadra continúan encontrando mataderos ilegales y animales —vivos o muertos— amontonados y escondidos en instalaciones de todo tipo por toda Catalunya. El pasado 29 de mayo, los agentes de la Unitat Regional de Medi Ambient (URMA), junto con efectivos de la comisaría de Martorell de los Mossos y la Policía Local de Sant Esteve Sesrovires, rescataron 180 corderos de una finca agraria, donde esperaban a ser sacrificados en unas condiciones higiénicas deplorables y sin las herramientas obligatorias para identificar a los animales y garantizar su trazabilidad.


La actuación policial arrancó gracias a haberse detectado ciertas irregularidades en la mencionada finca de Sant Esteve Sesrovires, en el Baix Llobregat (Barcelona), en materia de tenencia de ganado bovino. En consecuencia, agentes de la URMA y de la Policía Local se desplazaron hasta la dirección e hicieron una inspección de las instalaciones, divididas en tres espacios diferenciados destinados al alojamiento de rebaños, así como de dos zonas anexas donde detectaron rastros que parecían indicar que se habían hecho sacrificios de animales.

En concreto, encontraron cerca de un centenar de pieles de cordero, así como restos orgánicos derivados de estos sacrificios. Todas estas evidencias apuntaban hacia una actividad reiterada, pero fuera de los mataderos legales y en unas condiciones higiénicas y sanitarias que dejaban mucho que desear. Paralelamente, se detectaron 180 corderos todavía vivos y se pidió la colaboración de los veterinarios del DDepartament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, que se llevaron a los animales para garantizar su protección.

Durante el operativo se identificaron ocho personas vinculadas con esta actividad ilegal y se denunció a una, un hombre de 32 años, cuya nacionalidad desde los Mossos no han querido comunicar, por irregularidades en sanidad y bienestar animal.

Sacrificios ilegales de corderos

El pasado 20 de mayo, los Mossos ya localizaron una veintena de corderos muertos, supuestamente sacrificados de manera ilegal y escondidos en un taller mecánico de Martorell. El responsable de la nave, un hombre marroquí de 33 años, no tenía en orden los papeles ni para funcionar como taller ni, por supuesto, para sacrificar animales y almacenar los cadáveres. Las últimas semanas ha habido un aumento de robos de corderos y de sacrificios ilegales como consecuencia directa de la celebración de la "fiesta del cordero", uno de los ritos más importantes de la religión islámica. Por eso, se ha intensificado el control de animales e instalaciones no registradas, así como la lucha contra el sacrificio ilegal fuera de mataderos autorizados.