La visita a Girona que un turista hizo el pasado 19 de abril difícilmente la podrá olvidar. Y no por el atractivo de la ciudad, sino por la mala experiencia que tuvo que vivir por culpa de un ladrón. Eran cerca de las nueve y media de la mañana cuando el hombre fue a desayunar al Barri Vell, en una cafetería ubicada en un callejón muy cerca del ayuntamiento. El hombre dejó su bicicleta apoyada en la pared de la terraza del local y entró a tomar un café. No la ató en ningún sitio porque no pensaba que alguien se la pudiera llevar. No obstante, cuando volvió a salir al cabo de unos minutos, la bicicleta ya no estaba.

Le roban la bici y el navegador que llevaba puesto

El hombre, al ver que la bicicleta había desaparecido, alertó de la situación a los Mossos d'Esquadra, que empezaron a hacer una búsqueda por Girona con la descripción que les había facilitado la víctima por si la encontraban por algún lugar. Al cabo de un rato, una patrulla vio a un joven en la calle de Puigmal, en el barrio de Santa Eugènia, ya muy cerca del límite municipal con Salt, que llevaba una bicicleta como la que acababan de robarle al turista. Si ya tenían sospechas de él, estas se confirmaron cuando el individuo los vio e intentó huir. Los policías le cortaron el paso rápidamente y lo detuvieron.

Acto seguido, identificaron al chico, de 21 años y originario de Túnez, y confirmaron que la bicicleta que llevaba era la del turista. Por este motivo, el joven, que ya contaba con varios antecedentes policiales, quedó detenido como presunto autor de un delito de hurto. Con el ladrón arrestado, se pudo recuperar la bicicleta, valorada en unos 12.000 euros, así como el navegador de 416 euros que llevaba puesto, y se le devolvió a su propietario, que seguro que a partir de ahora irá con más cuidado a la hora de dejarla sin atar en la calle.

¿Ha pasado algo que aún no sale en EL CASO?
Avísanos desde aquí