Algunas personas tienen objetivos muy claros y hacen cualquier cosa para cumplirlos. Algunos quieren ser ricos o famosos; otros, más altruistas, quieren ayudar a la gente, mientras que otros simplemente quieren pasárselo bien. En Lleida se ha juzgado a una persona de este tipo con unos intereses muy extraños y unos métodos muy violentos. El hombre, de 30 años con un trastorno mental, quería entrar en prisión y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir su objetivo. Finalmente, después de intentar atacar a la jueza, la fiscal y hasta agentes de los Mossos, ha conseguido que lo condenen a tres años por un delito de atentado contra la autoridad, sumado a diversas multas por estos cargos y por dos delitos leves de lesiones.
Los hechos tuvieron lugar durante el mes de mayo, mientras lo juzgaban. El hombre había entrado en una comisaría de los Mossos d'Esquadra armado con dos cuchillos sin ningún otro objetivo que ser detenido y poder ingresar en prisión. Después de los hechos lo detuvieron y pasó a la audiencia de Lleida, pero el resultado no fue el que él quería. Tras considerar la gravedad de los hechos y la situación del individuo, la jueza decidió dejarlo en libertad. Cualquier delincuente se habría alegrado con esta noticia, pero para el detenido, obsesionado con el ingreso en un centro penitenciario, la libertad era un castigo. Viendo que lo que había hecho no era lo suficientemente grave para merecer una condena, el hombre decidió llevarlo más lejos.
Consigue su objetivo atacando al personal
Cuando la jueza lo dejó en libertad, el hombre se puso hecho una furia e intentó agredirla tanto a ella como a la fiscal del juzgado. Dos agentes que custodiaban al hombre intentaron detenerlo y acabaron lesionados. Después de este episodio violento, se lo detuvo y, ayudando a cumplir el objetivo del individuo, se lo envió a prisión de forma provisional. Este jueves, el agresor ha vuelto a pasar por la audiencia de Lleida y se le han impuesto tres años de prisión y una multa de 1.800 euros por un delito de atentado contra la autoridad y dos multas de 540 euros cada una por dos delitos de lesiones leves. La resolución prevé que, en caso de que no pague las multas, el hombre cumpla un día más en prisión por cada dos cuotas diarias impagadas, cosa que podría comportarle hasta ocho meses más de prisión. Además, deberá indemnizar con 150 euros a cada uno de los dos mossos d'esquadra que lesionó en la sala de vistas y deberá asumir los costos judiciales.
