Son muchos los municipios por toda Catalunya que sufren cómo algunos incívicos tiran la basura de cualquier manera fuera de los contenedores o hacen vertidos ilegales en medio de la vía pública sin ningún consentimiento. En Cunit ya hace tiempo que trabajan para acabar con este tipo de conductas, hasta el punto de que desde el año 2022 la Policía Local dispone de una unidad específica, la Policía Verde, que se encarga de velar por la convivencia, el civismo, el medio ambiente y la correcta gestión de los residuos.
Una decena de personas denunciadas en un fin de semana
Este pasado fin de semana, aprovechando que el lunes, 12 de octubre, era festivo y mucha gente iba a pasar los tres días de fiesta a las segundas residencias que tienen en esta localidad del Baix Penedès (Tarragona), se impulsó un dispositivo de vigilancia. El operativo se cerró con diez propuestas de sanción por vertidos indebidos de residuos en la vía pública, dos de las cuales por infracciones graves, con sanciones que pueden ir de los 701 a los 1.500 euros, y ocho infracciones leves, con importes de entre 150 y 700 euros.
De todas las actuaciones registradas, sin embargo, destaca una en particular en la que todo quedó grabado en vídeo y que ha acabado con dos sanciones para el mismo infractor, un hombre que tiene una segunda residencia en el municipio. Según se puede ver en el vídeo, el hombre se acerca a la zona de contenedores con una bolsa de basura que deja en el suelo. Acto seguido, se va a coger otros residuos que han dejado al lado y los esparce por el medio de la calle. Por este motivo, se le ha impuesto una primera sanción por vertido de residuos muy grave, con un importe de entre 1.501 y 2.000 euros, y una segunda por obstaculizar el tráfico de vehículos, de 200 euros.
Desde el Ayuntamiento de Cunit recuerdan que se deben depositar correctamente en los contenedores habilitados y que no está permitido dejar desechos esparcidos en la vía pública. Este tipo de actuaciones incívicas, más allá de suponer una multa económica para las personas que lo hacen, también perjudica la limpieza, la convivencia y la imagen del municipio, según apuntan desde el consistorio, al mismo tiempo que puede poner en riesgo la seguridad de los vecinos y del personal del servicio de basuras.