Crims cierra su sexta temporada este lunes con el asesinato de Juan García Riola, conocido como el crimen del "ciberamigo", que tuvo lugar en Corbera d'Ebre, en Tarragona, el año 2007. Carles Porta nos explicará todas las claves de este caso en su aclamada serie de true crime, que lleva seis años emitiéndose en TV3, desde el momento en que la víctima conoce por internet a Cèlia Cea Clua, hasta que, después de iniciar una relación con ella, los hermanos de la mujer decidieran matarlo a sangre fría. La investigación del crimen se alargó durante un año, hasta que una confesión permitió resolver el caso. A partir de aquí, entramos en territorio de spoilers

El crimen del "ciberamigo" 

Juan García Riola murió hace diecinueve años. Este vecino de Teruel, originario de Tarragona, tenía afición por la tecnología y fue en este entorno digital donde conoció a Cèlia. Con el tiempo, su relación se formalizó, con visitas del uno a la otra —Cèlia vivía en Móra la Nova—, donde coincidió con sus hermanos, Pedro y Diego. En noviembre de 2007, los hermanos se enteraron de la intención de Juan de llevarse a Cèlia a vivir con él a Teruel, y esta decisión fue, según el jurado que los acabó condenando a prisión, el móvil del crimen. 

Al final, la sentencia consideró probado que la idea la propuso originalmente el hermano mayor, Pedro, y que Diego —con una discapacidad mental reconocida— se había avenido. Así, el día de una de las visitas que Juan le había hecho a Cèlia, los hermanos no le dejaron pasar y Pedro le convenció para que les acompañara a la finca familiar, a las afueras de Corbera d'Ebre, con la excusa de que se había olvidado el DNI y algo de ropa. Una vez en el lugar, mientras subían a pie el camino que llevaba a la casa, Pedro disparó por la espalda a Juan, provocándole una herida en la cabeza que lo mató al instante. 

Para deshacerse del cadáver, los dos hermanos lo arrastraron hasta un pozo en el mismo terreno, lo lanzaron dentro y lo taparon con placas de uralita antes de irse con el coche de la víctima, del cual se deshicieron al día siguiente, lanzándolo al canal de Seròs

La confesión del hermano pequeño 

La investigación arrancó después de que uno de los hermanos de Juan denunciara su desaparición, y se prolongó hasta diciembre de 2008, cuando los Mossos d'Esquadra localizaron el cuerpo de Juan García Riola escondido en este pozo, bajo piedras, tierra y las placas de uralita. Tanto Pedro como Diego fueron detenidos por los agentes por su supuesta relación con la muerte violenta de la víctima, pero fue después de interrogar a Diego cuando lo tuvieron claro: el joven lo confesó todo, desde el asesinato en sí, como dónde se habían deshecho del coche y que su hermano aún escondía la escopeta con la que puso fin a la vida de Juan. Durante el juicio, celebrado en 2011, también aseguró que su hermana, Cèlia, sabía que habían planeado matar a su "ciberamigo". 

El jurado popular de la Audiencia de Tarragona consideró a Pedro Cea como autor material de la muerte, mientras que su hermano Diego fue colaborador necesario. Pedro fue condenado a 21 años de prisión por los delitos de asesinato y tenencia ilícita de armas; Diego, a siete años y seis meses entre rejas por su cooperación en un delito de asesinato, con las atenuantes de anomalía o alteración psíquica y de confesión. Ambos tuvieron que indemnizar con 9.000 euros a cada uno de los siete hermanos de la víctima, además de pagarles, de manera conjunta, los 4.680 euros que costaba su coche.