Robar teléfonos móviles puede tener algún contratiempo, especialmente cuando se trata de modelos en los que hay un geolocalizador incorporado, ya que la víctima puede hacer un seguimiento a través de una aplicación. Si no se evita que este GPS señale la posición en todo momento, puede ser una alfombra roja para poder detener al ladrón. Esto es lo que este martes, 8 de septiembre, ocurrió en Barcelona, donde una mujer no solo pudo denunciar a la Guardia Urbana que le habían sustraído el móvil, sino que también les pudo decir exactamente dónde podrían encontrar al ladrón que se lo había llevado.

Varios móviles robados y envueltos en papel de aluminio

Así pues, siguiendo las indicaciones del geolocalizador, los agentes municipales pudieron encontrar al delincuente en el centro de la capital catalana, en el distrito del Eixample, y lo identificaron. En el momento de registrarlo, sin embargo, descubrieron que el teléfono móvil que estaban persiguiendo no era el único que había robado. En la riñonera que llevaba, encontraron cinco más, tres de los cuales también habían sido robados. A diferencia del que lo había acabado delatando, sin embargo, estos habían sido envueltos en papel de aluminio para intentar dificultar su localización.

Por este motivo, el hombre, de quien no se ha facilitado la nacionalidad, así como tampoco si ya tenía antecedentes policiales, quedó detenido. El teléfono de la denunciante pudo ser devuelto a su legítima propietaria, mientras que a estas alturas la policía barcelonesa mantiene abierta una investigación para intentar encontrar al resto de víctimas y poderles devolver sus dispositivos.

Buscan a los propietarios de decenas de móviles robados en Viladecans

Mientras en Barcelona la Guardia Urbana busca a los propietarios de los tres teléfonos robados que le han encontrado a un ladrón, los Mossos buscan a los de una decena de teléfonos que tres delincuentes robaron durante la fiesta mayor de Viladecans. Los tres ladrones fueron pillados en Badalona por circular con las luces del coche apagadas y les encontraron 32 móviles y dos auriculares escondidos bajo el asiento. Después de ser detenidos, se empezó a buscar a las víctimas y ya se ha podido localizar a una veintena, pero todavía queda más de una decena a quien le tienen que devolver los aparatos.

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