Nadie está por encima de la ley, tampoco al volante. Los Mossos d'Esquadra han denunciado administrativamente —lo que todo el mundo conoce como una multa— al alcalde de Santa Cristina d'Aro, Josep Xifre, por conducir bebido su moto. Los hechos tuvieron lugar el pasado mes de agosto, en un control rutinario que los agentes de tráfico de la policía catalana montaron en la carretera C-65, en este municipio del Baix Empordà. Los agentes hicieron la prueba de alcoholemia al alcalde y, al comprobar que superaba el límite permitido, lo sancionaron.

Josep Xifre, por su parte, ha admitido su error y, en unas declaraciones en el Diari de Girona ha confesado que "es humano y que se equivocó", pero que "asumió su responsabilidad". No ha trascendido, sin embargo, cuál fue el resultado de la prueba. La normativa establece que la barrera que separa una sanción administrativa de un delito penal son los 0,60 miligramos de alcohol por aire espirado. En caso de que se haya producido un accidente, sin embargo, el límite de alcohol es de 0,40. La ley dice que la multa que tiene que pagar el alcalde varía entre los 500 y los 1.000 euros y que también puede perder entre cuatro y seis puntos del carné.

Más de 1.000 controles durante el puente

Xifre ha manifestado también que estos controles le parecen "perfectos y son necesarios". Aunque los hechos son del pasado 23 de agosto, la noticia se ha hecho pública este sábado, 10 de octubre, coincidiendo con el fin de semana largo con motivo del puente del 12 de octubre. El Servei Català de Trànsit ha informado de que unos 543.000 coches han salido del área metropolitana de Barcelona. Los Mossos d'Esquadra, por su parte, han programado 1.086 controles en las carreteras catalanas, con 1.555 agentes de los Mossos desplegados, con el objetivo de reforzar la seguridad y prevenir accidentes.

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