No hace falta cometer un gran error o ser demasiado descarado para levantar sospechas de la policía. Basta con pequeños detalles que, a primera vista, pueden pasar desapercibidos, pero que no se escapan de una mirada atenta, especialmente si la persona en cuestión entiende del tema. El protagonista de esta noticia, de hecho, es un ejemplo: un hombre que este viernes, 6 de noviembre, por la mañana, llevaba una bicicleta que no era suya por el barrio del Raval de Barcelona y que fue pillado por no llevar el equipamiento adecuado.
Una patrulla de la Guàrdia Urbana de Barcelona vio al hombre conduciendo la bicicleta, pero vio que algo no encajaba: el individuo llevaba un casco de una talla mucho más grande que su cabeza. También llevaba unos zapatos normales, un hecho que a priori no debería suponer ningún problema, pero la bicicleta en cuestión era profesional y, para poder pedalear, se necesita un calzado especial.
Coge la bicicleta de un parking
Los agentes, de la Unitat Territorial del distrito de Ciutat Vella, pararon al sospechoso, lo identificaron y hablaron con él, que acabó confesando que había cogido la bici, valorada en 2.600 euros, de un parking sin ningún tipo de permiso. Se desconoce, de momento, qué relación había entre el sospechoso y el propietario de la bicicleta y si este ha llegado a presentar una denuncia.
La policía denunció al hombre, acusado de ser el supuesto autor de un delito de apropiación indebida, y lo dejó marchar. La Guàrdia Urbana de Barcelona no ha comunicado la nacionalidad, la edad ni los antecedentes del individuo. Los agentes llevaron la bici a la comisaría y, a través de la tienda donde se vendió el vehículo, pudieron hablar con la víctima, propietario de la bicicleta, que confirmó que era suya y que desconocía lo que había pasado.
