Carme y Miguel son dos empresarios del centro de Lleida a quienes la Guàrdia Urbana despertó la madrugada de este viernes, 16 de octubre, para alertarles de que las puertas de sus negocios estaban reventadas. Los avisos se produjeron con dos horas de diferencia: la policía llamó primero a Carme, a las tres de la madrugada, para pedirle que fuera a su verdulería porque alguien había entrado. A las cinco y media, los agentes llamaron a Miguel, cuando le faltaba poco tiempo para abrir su panadería.
La redacción de ElCaso.com ha podido hablar con los dos empresarios, que coinciden en decir que el problema no es que hayan sido víctimas de un solo robo, sino que la ciudad de Lleida es cada vez más insegura y que, por desgracia, sus pequeños negocios son víctimas de hurtos día tras día.
Revienta la puerta con una piedra
Carme recibió la llamada de la Guàrdia Urbana a las tres de la madrugada. La policía le pedía que fuera a su negocio, a La Botigueta de la Carme, porque había sido víctima de un robo. Mientras Carme se dirigía al establecimiento, situado en la avenida de Madrid, en el centro histórico de la ciudad, se imaginaba lo peor: destrozos en la tienda o que el ladrón se hubiera llevado parte del género, como por ejemplo las numerosas botellas de aceite que tenía a la venta.
Cuando llegó, comprobó que el sospechoso había reventado la puerta de hierro, la había sacado de la guía y había destrozado la puerta de cristal con un objeto contundente. El ladrón entró en la tienda y se llevó la caja registradora, con 150 euros en efectivo en el interior.

Otro ladrón se llena la mochila de alcachofas
El mismo viernes, un individuo se llenó la mochila de alcachofas —con un valor total de entre 40 y 50 euros— y se marchó corriendo aprovechando un descuido de la dependienta. Carme explica también que "hay un chico que pasa de vez en cuando para llevarse uvas o mandarinas". Estos pequeños hurtos —que para un negocio familiar y de proximidad no son tan pequeños— obligan a Carme a estar pendiente de los ladrones y le impiden disfrutar de su tienda, que abrió con ilusión hace 14 años. De hecho, ha manifestado a este medio que "todo esto acaba agotando psicológicamente".
Dejan restos de sangre en la Fleca Alba
Miguel es padre de dos hijas, hace 50 años que vive en la ciudad de Lleida —llegó cuando era adolescente— y ha explicado a la redacción de ElCaso.com que "nunca había visto la ciudad tan insegura como en los últimos meses". El empresario tiene dos tiendas; una de ellas, la Fleca Alba, situada en la calle del Canonge Brugulat, muy cerca de La Botigueta de la Carme.
La Guàrdia Urbana lo llamó el viernes a las cinco y media de la mañana, cuando él ya se dirigía a abrir el negocio y empezar la jornada laboral, para informarle de que había sido víctima de un robo. Miguel cree que el asalto "lo hizo más de una persona" o que "usaron alguna herramienta como un gato" porque encontró la puerta metálica manipulada de tal manera que el ladrón pudo pasar por debajo. El sospechoso, igual que en la Botigueta de la Carme, reventó la puerta de cristal, en este caso con una piedra de grandes dimensiones.
No puede abrir hasta seis horas más tarde
En este caso, el individuo se llevó 150 euros en efectivo, un ordenador portátil y una Thermomix, estos dos aparatos, por valor de 2.000 euros en total. En algún momento del robo, el ladrón dejó restos de sangre, y esto hizo que los agentes de la Policía Científica de los Mossos d'Esquadra pasaran horas recogiendo las pruebas necesarias para identificar al autor. Miguel, sin embargo, no pudo abrir la panadería a la hora habitual y tuvo que esperar hasta las doce del mediodía, seis horas más tarde.
