La Guardia Civil ha liberado a tres ciudadanos de Nepal que habían sido víctimas de trata de personas y eran obligados a trabajar en condiciones infrahumanas en las Terres de l'Ebre. Fueron las mismas víctimas quienes pudieron denunciar al cuerpo policial que habían sido captados en su país y llevados hasta Catalunya con falsas promesas de trabajo y alojamiento, aprovechando su condición de vulnerabilidad económica. Agentes de la Policía Judicial se hicieron cargo de la investigación y descubrieron que los explotadores, originarios de la India, atraían a las víctimas ofreciéndoles un puesto de trabajo, un domicilio donde vivir, la manutención, un sueldo y ayuda para regularizar su situación en el Estado español. No obstante, cuando ya estaban aquí, la situación era totalmente diferente.

Jornadas interminables y sin ningún descanso

A pesar de que sí tenían trabajo y un lugar donde dormir, las condiciones en que trabajaban y vivían estaban lejos de las normales para cualquier persona. Con la colaboración de la Policía Local de Ulldecona, los investigadores de la Guardia Civil constataron que las víctimas tenían jornadas que se alargaban mucho más de las ocho horas establecidas por ley, que no tenían ningún descanso semanal, que no cobraban el sueldo que les tenían que pagar y que, además, estaban retenidos y no se podían mover libremente. Todos indicios de que podrían ser víctimas de un delito de trata de seres humanos con finalidad de explotación laboral.

Los investigadores también comprobaron que habían sido captados por una organización criminal bien estructurada y coordinada, en la que cada uno de sus integrantes se repartía las funciones de captación de trabajadores, la gestión de los lugares donde trabajaban y vivían y la supervisión y control de las actividades laborales. Se pudo relacionar con el entramado una finca privada en Vinallop y una nave industrial en Ulldecona (Tarragona), además de otro inmueble en la localidad de Vinaròs (Castelló).

También se dedicaban al tráfico de opiáceos

Con los indicios recogidos, el pasado 7 de octubre se hicieron entradas y registros en otros tres inmuebles, donde los agentes comprobaron que el grupo de ciudadanos indios también se dedicaba al tráfico de drogas. Concretamente, se encontraron 4.014 gramos de opiáceos que han sido llevados al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Barcelona para determinar su naturaleza, composición y pureza. Además, también se pudieron intervenir 9.630 euros en efectivo, documentación y material diverso de interés para la investigación.

Por todo ello, se detuvo a cinco personas de entre 20 y 61 años como presuntas autoras de un delito de trata de seres humanos con fines de explotación laboral, de otro contra la salud pública por tráfico de drogas y de uno de pertenencia a organización criminal. La investigación continúa abierta para esclarecer los hechos y determinar el grado de participación y el papel que jugaba cada uno de los arrestados. En cuanto a los ciudadanos de Nepal, han sido acogidos en programas específicos de protección para víctimas de este tipo de delitos.