La policía ha desarticulado dos bandas criminales, de origen chino, acusadas, supuestamente de tener una red de explotación sexual de mujeres en diversas ciudades del Estado español y de Francia. Las víctimas, también de nacionalidad china, eran obligadas a prostituirse durante las 24 horas del día y estaban secuestradas, sin tener ningún tipo de libertad y vigiladas en todo momento. En Catalunya, los agentes han realizado dos detenciones, en dos municipios de las comarcas barcelonesas —los cuales la policía no ha especificado— y han hecho 68 registros en diferentes viviendas. 

Muchas cosas en común 

La Policía Nacional, de la mano de la Policía Nacional Francesa, inició dos investigaciones, en paralelo, el mes de enero del año 2024. Poco después, los agentes descubrieron que las dos bandas criminales tenían muchas cosas en común: los integrantes, de origen chino, tenían una estructura jerárquica donde cada miembro tenía muy claro cuál era su papel. Los sospechosos estaban especializados en el tráfico de seres humanos y explotaban sexualmente a sus víctimas. Además, la policía también descubrió que cometían otros delitos, como favorecer la inmigración ilegal o el blanqueo de capitales. 

Ambas bandas criminales, asentadas entre el Estado español y Francia, tenían el mismo modus operandi: obligaban a sus víctimas a prostituirse durante las 24 horas del día, además, lo hacían de manera violenta y las coaccionaban para que no se negaran. Las víctimas vivían en pisos turísticos de corta estancia y los detenidos las obligaban a moverse de inmueble de manera periódica, entre las viviendas que alquilaban en el Estado español y en Francia. Además, los hombres vigilaban durante todo el día a las mujeres, que no tenían ningún tipo de libertad y que estaban manipuladas de manera psicológica y física. 

Las bandas criminales implantaron lo que se conoce como call center, es decir, centros de llamadas para que los clientes —que conseguían a través de anuncios por internet— pidieran cita para obtener los servicios sexuales de las víctimas. Además, los implicados también coordinaban los desplazamientos y las reservas de los alojamientos. 

Liberadas 60 mujeres 

El hecho de que las bandas criminales se movieran cada poco tiempo de apartamento, juntamente con el hermetismo que caracteriza a los grupos de origen chino, complicaba el trabajo de los policías, que lo tenían muy difícil para poder ubicarlos. Aun así, los investigadores desarticularon las bandas criminales en dos operaciones diferentes, una por cada banda criminal. En la primera se hicieron, de manera simultánea, 31 registros en viviendas situadas en el Estado español y Francia, dos de los cuales, en Barcelona. En esta primera fase, la policía consiguió liberar a 36 víctimas, cuatro en el Estado, y detuvo a diez personas, dos de ellas, en Catalunya. 

En la segunda fase, que terminó con la segunda banda criminal, se realizaron 37 registros de manera simultánea, dos de ellos en el Estado español. En esta segunda fase se liberaron 24 víctimas y se detuvieron 12 hombres, todos ellos en Francia. En los 68 registros que la policía realizó en total, los investigadores encontraron también más de 26.000 euros en efectivo, droga, más de 100 dispositivos electrónicos y una pistola de aire comprimido.