La Guardia Civil de Girona ha puesto fin a dos almacenes mayoristas que se dedicaban a suministrar comida en mal estado y caducada desde hace meses a pequeñas tiendas de alimentación. En el marco de las continuas inspecciones que se realizan en este tipo de establecimientos, a principios del pasado mes de septiembre, se descubrió que había dos naves en las que no se respetaba prácticamente ninguna medida de seguridad. Los productos que tenían venían de países de la otra punta del mundo, sin cumplir los mínimos requisitos sanitarios exigidos por la Unión Europea, y muchas veces importados sin pagar su correspondiente importe arancelario.

Entre los productos había comida que ya había sobrepasado la fecha de caducidad, entre los que destacaban sacos de cereales caducados desde hace años y en mal estado. Además, muchos de estos alimentos estaban mezclados con otros en buenas condiciones, lo que suponía un grave riesgo de contaminación cruzada que podía hacer que, a pesar de estar bien y ser aptos para el consumo humano, también se acabaran estropeando. Además, también se encontraron cerca de 1.000 kilos de fruta de cáscara a granel que estaba sin las condiciones de manipulación y protección adecuadas, además de no tener el etiquetado.

Se intervinieron más de 7.000 kilos de comida en mal estado

Finalmente, se tramitaron 29 denuncias por las infracciones detectadas y se intervinieron 6.720 envases, con un peso aproximado de 7.000 kilos de comida. Entre los productos intervenidos hay sacos de harina de trigo, arroz, fideos, refrescos, cerveza, tortitas de trigo, caramelos, zumos, galletas, especias, caldos o bebidas refrescantes. Todo el material, junto con las actas de denuncia, ha sido entregado al Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria para que continúe con las actuaciones correspondientes e imponga las sanciones que correspondan.

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