Este sábado de madrugada un grupo de unas 20 personas ha asaltado la comisaría conjunta de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Local de Salt, según ha podido saber ElCaso.com. El ataque ha tenido lugar en torno a las tres, después de que agentes municipales hubieran escoltado a un hombre a dependencias policiales para comprobar la autenticidad del pasaporte con el que se había identificado momentos antes. Esta persona habría enviado su ubicación en tiempo real a sus compañeros, quienes no han dudado en acudir a su rescate.

Al cabo de poco tiempo de llegar a comisaría, una turba de gente ha entrado en el edificio buscando a su amigo, a quien han intentado llevarse por la fuerza antes de que los agentes pudieran identificarlo. Durante unos minutos, las salas policiales han quedado sumidas en el caos, con agresiones físicas y verbales, golpes, empujones y gritos. Finalmente, los agentes han conseguido echar al grupo, pero han tenido que cerrar con llave las puertas para evitar que volvieran a entrar.

Tres detenidos

El incidente, en el que han tenido que intervenir efectivos del ARRO de los Mossos d'Esquadra, así como agentes de la Unidad de Seguridad Ciudadana, ha acabado con la detención, por parte de la Policía Local, de tres de las personas que han asaltado la comisaría, tres hombres de 27, 30 y 36 años respectivamente. Aparte de eso, también se ha identificado a siete de los alborotadores por insultos y amenazas. Por su parte, los arrestados han sido acusados de un delito de atentado contra los agentes de la autoridad. Con todo, el enfrentamiento entre la policía y esta horda de incívicos se ha saldado sin heridos.

Esta no está la primera vez que alguien ataca una comisaría en Catalunya. El pasado jueves 28 de septiembre, un hombre entró en la comisaría de los Mossos d'Esquadra del distrito de Sant Martí de Barcelona, armado con un cuchillo de grandes dimensiones, amenazando a los agentes que estaban en la puerta de acceso, según lo avanzó ElCaso.com. Finalmente, todo quedó en un susto, ya que los Mossos pudieron calmarlo y convencerlo para que entregara el arma, y acabó esposado. Pero la cosa podría haber acabado muy mal. Los investigadores descartaron relación alguna de estos hechos con el terrorismo, y lo atribuyeron a un posible brote psicótico del detenido.