Los apuñalamientos en Catalunya se han disparado. Últimamente, nos encontramos con caso tras caso de ataques con cuchillos, navajas o incluso machetes por las calles de nuestra casa. La situación se ha descontrolado y hemos llegado a un punto en que cada día hay, como mínimo, un nuevo caso en que las armas blancas son las protagonistas. Explicamos este problema tan preocupante en un nuevo capítulo de ElCaso Exprés

Sean peleas, atracos o agresiones, las armas blancas siempre están presentes. Por ejemplo, el domingo 21 de junio, hubo una pelea en Figueres que acabó con dos jóvenes de origen argelino en el hospital con heridas de cuchillos. Uno de ellos tenía cortes en la pierna, y el otro tenía una herida en el pecho. Sin ir más lejos, aquella misma noche, dos hombres más acabaron apuñalados en Terrassa. La policía recibió un aviso de un problema en un piso turístico, y al llegar se encontró con dos hombres magrebíes que habían sido apuñalados. Un caso muy extraño que continúa bajo investigación.

No es cosa de un solo día

Aquí no acaba la cosa. Al día siguiente, se avisó de una nueva pelea con cuchillos en Badalona. Los Mossos se activaron inmediatamente, pero al llegar solo encontraron a una persona que tenía varias heridas por arma blanca. Se abrió una investigación para averiguar bien qué había pasado, pero no había ninguna duda sobre qué tipo de armas se habían utilizado. El mismo lunes, dos hombres acabaron heridos de gravedad después de apuñalarse el uno al otro en Lleida. Las heridas eran tan graves que la policía tuvo que evitar que se desangraran mientras esperaban a los sanitarios.

Para colmo, aquella misma tarde hubo otro incidente en Blanes. Un multirreincidente asaltó un supermercado armado con un cuchillo, y acabó el día peleándose en un bar. Los problemas se alargaron también durante la verbena y el día de Sant Joan. En la playa de la Mar Bella, en Barcelona, hubo una pelea con machetes, que acabó con otro hombre herido en estado grave por un corte en la espalda.

La policía intenta ponerle freno

La policía es consciente de este problema y hace lo que puede para detenerlo. Una de las medidas más habituales son los dispositivos Kanpai. En estos, los agentes se despliegan por zonas donde suele haber delincuentes, los identifican y los registran. Durante estos operativos se requisan un montón de armas blancas, pero, tal como demuestran los hechos, este esfuerzo no es suficiente para solucionar el problema. 

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