La víctima de la 'mandada de Manresa' ha quedado traumatizada por el miedo a sentirse rechazada en su entorno y por|para el temor que no la crean, una situación que se ha agravado ante la inminencia del juicio. Así lo han explicado las psicólogas que han tratado a la chica después de que, cuando tenía 14 años, seis jóvenes la violaran en grupo y por turnos durante un "botellón" en Manresa, en el Bages.

El juicio por estos hechos, que empezó el martes con la declaración de los acusados, se ha reanudado este jueves con las declaraciones de los peritos, que han detallado las exploraciones médicas y psicológicas que se hicieron a la víctima.

Las especialistas en salud mental que trataron a la víctima - tanto las que la atendieron cuando denunció la violación como las que lo han tratado por las secuelas - aseguran que el relato de la chica es coherente y creíble y, aunque han descartado que la chica sufra estrés posttraumático a raíz del sucedido, sí que tiene un trastorno adaptativo "absolutamente" compatible con las secuelas de una violación múltiple, por las "dificultades" para asimilar lo que vivió.

En este sentido, una psicoterapeuta de la Fundación Vicki Bernadet que trató la chica ha explicado que la menor "mejoró mucho" después de las más de 20 sesiones de terapia a las cuales asistió, pero seguía sintiendo miedo "que no la creyeran y que no hubiera castigo para sus agresores"

La chica tenía la sensación que al instituto "le hacían el vacío"

Según la psicóloga, cuando empezó a atender a la menor, tutelada por la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA), la chica se sentía "desbordada", con crisis de ansiedad por el "temor a posibles coacciones y amenazas por parte de su entorno" y especialmente al instituto donde estudia donde tenía la sensación que después de los hechos sus compañeros "le hacían el vacío".

Después de la terapia, la menor mejoró, pero la DGAIA volvió a pedir tratamiento psicológico para ella porque, después de saber las fechas en que se celebraría el juicio, tuvo una recaída de "ansiedad, tristeza y miedo de salir a la calle".

Una víctima "vulnerable"

Los peritos han descrito la "vulnerabilidad" de la víctima, por un entorno familiar "complejo" que la llevó a vivir con su abuela durante la infancia y la adolescencia, bajo tutela de la DGAIA, en lo que se suma una personalidad impulsiva, con trastornos alimenticios y tendencia al consumo de tóxicos. Según las especialistas, la menor les relató que había sufrido una violación múltiple en una fiesta, pero que lo supo cuando se lo explicaron sus amigos, porque ella no recordaba nada de aquella noche después de haberse bebido varios cubatas.

Posteriormente, ha precisado una de las psicoterapeutas, la menor fue recordando escenas "puntuales" de la violación ocurrida, unos detalles por los que las partes tienen previsto interrogarla cuando declare el lunes que viene, en un interrogatorio que muy probablemente se llevará a cabo a puerta cerrada y con la protección de una mampara por evitar la confrontación visual con los acusados.

Ninguna lesión vaginal y sin más drogas que el cannabis

Los informes sobre la exploración ginecológica de la chica no han resultado concluyentes para aclarar el sucedido la noche del 29 de octubre del 2016: no presentaba ninguna lesión vaginal, pero, según las médicos, seis penetraciones pueden no dejar ningún rastro. Además, la chica fue al médico tres días después de los hechos.

La exploración de urgencias constató que la chica presentaba un hematoma en el codo y equimosis en un pecho y en la pierna, pero según los peritos se trata de "lesiones leves muy inespecíficas" que tanto pueden ser compatibles con una violación como no serlo.

Aunque la menor dijo que pensaba que había caído inconsciente porque le habían añadido a la bebida alguna sustancia tóxica, los análisis de orina no detectaron la presencia de ninguna otra droga, con la excepción de cannabis, que la víctima admitió haber consumido.

La Fiscalía acusa de un delito de abusos sexuales continuados a seis de los procesados - uno séptimo está acusado de masturbarse mientras presenciaba la violación, sin impedirla -, y los pide penas de entre diez y doce años de prisión, aunque no descarta elevarlo a agresión sexual si de la declaración de la joven se desprende que fue sometida mediante violencia o intimidación.