C. conoció a Ahmed Z. el 19 de enero de 2016 en los alrededores de la estación de Sants de Barcelona. Esta chica tenía entonces 20 años y volvía de visitar a su padre en Madrid cuando cogió el taxi que conducía el hombre de nacionalidad paquistaní. Lo que tenía que ser un trayecto de apenas quince minutos se acabó alargando casi una hora. Cuando la joven abandonó el vehículo estaba conmocionada.

El caso ha llegado a la Audiencia Provincial de Barcelona tres años más tarde. Ahmed se ha sentado esta semana en el banquillo de los acusados por un delito de agresión sexual. El taxista ha negado los hechos y ha asegurado que fue la chica la que le pidió que fuera su "novio" y que él se negó. El fiscal pide para el hombre una pena de ocho años de prisión.

Desorientado

El incidente tuvo lugar sobre las siete y media de la tarde del 19 de enero de 2016. C. acababa de llegar a la estación de Sants tras pasar unos días con su familia en Madrid. La chica salió del edificio principal y se acercó hasta el grupo de taxis que estaban estacionados en las inmediaciones. Después de poner las maletas en el maletero de uno de los vehículos se sentó en el asiento del copiloto.

Ahmed le preguntó la destinación, pero como no entendía el nombre de la calle le puso el GPS en las piernas para que ella misma pusiera la dirección. El trayecto transcurrió sin problemas. Ambos mantuvieron una conversación normal hasta que C. empezó a indicarle donde quería ir, tras comprobar que el hombre estaba algo desorientado y daba vueltas.

Pestillo

Cuando llegaron a la calle dels Cavallers, en el barrio de Pedralbes de Barcelona, la chica le indicó donde estaba el centro en el que estaba siendo tratada. El acusado detuvo el coche unos metros antes de llegar al destino y le preguntó a la joven si no se quería quedar un rato más, mientras cerraba las puertas del taxi con pestillo

Al oír como bloqueaba la salida del copiloto y ante el miedo a lo que le pudiera hacer el hombre, la víctima aceptó quedarse un poco más mientras se fumaba un cigarrillo. En un momento dado, Ahmed se abalanzó sobre C. y empezó a besarla en los labios y en el cuello. La pasajera trató de hacer fuerza hacia atrás para que el taxista dejara de tirarse encima suyo, sin éxito.

Conmoción

El imputado se apartó de la joven y la llevó hasta la puerta del centro, en el número 37. Allí, ambos salieron del coche y cuando la chica le reclamó las maletas, el hombre la llevó hasta el asiento trasero del vehículo. Una vez dentro, Ahmed se volvió a abalanzar sobre ella y siguió besándola y realizándole tocamientos. C. estaba conmocionada por la situación y no era capaz de reaccionar.

Según la víctima, Ahmed aprovechó esta situación para bajarle los pantalones y la ropa interior y le introdujo los dedos en la vagina varias veces. Cuando el acusado se disponía a penetrarla, la chica le suplicó que no lo hiciera porque la podía dejar embarazada. El hombre desistió en su propósito, pero continuó con los tocamientos.

Cuando el conductor se dio por satisfecho dejó salir del vehículo a la joven, le sacó las maletas del maletero y la volvió a besar antes de subirse de nuevo al coche. Tras explicar lo sucedido al personal del centro y a su familia, C. fue derivada a un hospital e interpuso la denuncia.

Soltero o casado

"Me preguntó si estaba soltero o casado y me propuso si quería ser su novio", ha señalado Ahmed ante el juez de la sección número diez de la Audiencia de Barcelona. Según la versión del acusado, él le dijo que no podía ser su pareja ya que la acababa de conocer y la víctima le respondió que si no la encontraba guapa. Sin embargo, el taxista se lo repensó y en los siguientes días a los hechos la llamó reiteradas veces -después de que la joven le diera su número por miedo- porque "nunca está de más conocerla mejor".

La fiscalía considera al hombre culpable de un delito de agresión sexual y pide una condena de ocho años de cárcel. Por otro lado, el abogado del acusado pide su absolución al entender que Ahmed es inocente y que todo fue una invención de la joven.