Francisco Crego dejó huella entre los vecinos de la parroquia de Grado (Asturias). Este doctor jubilado de 83 años vivía en Oviedo, pero seguía pasando consulta en este pequeño municipio rural, al que llegó en 1960 desde su Salamanca natal para ejercer como médico de familia y en el que tenía una finca a la que acudía con frecuencia. Para cuidar las plantas y limpiar la maleza mientras estaba de vacaciones, Crego confió en Daniel Jiménez, un toxicómano con antecedentes conocido en la zona como El Araña. La tarde del 28 de agosto del 2016, los vecinos del concejo asturiano descubrían con asombro que ese mismo mediodía el criminal había degollado al facultativo para robarle 80 euros.

Diez euros

Daniel Jiménez -que confesó los hechos tras ser detenido un día después del crimen- ha aceptado una condena de 26 años y medio de prisión por los delitos de asesinato y robo con violencia. El pacto de conformidad ha evitado que se celebrase la vista oral del juicio, lo que podría haber elevado la pena de cárcel para el acusado hasta los 30 años que pedía la fiscalía. Además, El Araña deberá indemnizar a las dos hijas del doctor -que también se dedican a la medicina- con un total 62.500 euros.

Los hechos tuvieron lugar sobre las doce y media del 28 de agosto del 2016. El médico le había encargado al condenado que regara las plantas y limpiara los accesos de su finca en la barriada de La Barraca mientras se encontraba de vacaciones, como tantos otros vecinos ya habían hecho antes. Jiménez se presentó aquel mediodía de agosto en el terreno de la víctima para reclamar diez euros por las tareas realizadas, pese a que Crego consideraba que el trabajo había sido deficiente. Tras abordarle, el doctor le enseñó la cartera y le dijo que no tenía billetes pequeños, solo 80 euros en grandes.

Ensañamiento

Con la intención de apoderarse del dinero, El Araña interceptó a Crego cuando este se disponía a subirse a su coche y empezó a golpearle con la puerta hasta que le hizo caer al suelo, donde siguió agrediéndole en la cabeza. Aprovechando que el anciano estaba completamente indefenso, el criminal utilizó un cuchillo que llevaba encima para provocarle múltiples heridas por cortes poco profundos en la cara, el cuello, el tórax y las manos. Para acabar con su vida, le asestó una cuchillada en el cuello de 24 centímetros y medio de longitud. Jiménez cogió entonces la cartera -apropiándose de los 80 euros- y el móvil del médico y se deshizo de ellos tirándolos a una alcantarilla y a un riachuelo respectivamente en los alrededores de la carretera N-634.

La muerte de Crego conmocionó a todo el concejo de Grado, del que había sido nombrado hijo adoptivo en 2009 por su labor de médico de familia en esta zona rural asturiana. Tras el asesinato se produjeron varios homenajes que tuvieron su culminación el pasado 16 de setiembre, cuando se oficializó el cambio de nombre de la popular plaza de los Moscones por el de plaza del Doctor Francisco Crego Marcos.

Antecedentes y metadona

El Araña -que cumplía prisión provisional desde su detención el 29 de agosto del 2016- tenía antecedentes por una agresión con arma blanca a su hermana y ya había estado en la cárcel durante 14 años por intentar asesinar a un hombre cuando trataba de robar en su domicilio en 1995, según informa El Mundo. Jiménez intentó estrangular a la víctima con un cable y se marchó de la vivienda pensando que había logrado su objetivo, pero el propietario de la casa sobrevivió. En el momento del asesinato del médico, el condenado se encontraba en pleno tratamiento con metadona para poder combatir su adicción a la heroína, por lo que el fiscal argumenta que no tenía necesidad física de consumir otras sustancias con el fin de evitar el síndrome de abstinencia.